"Tras analizar dicha decisión, la FSF notificó a la instancia continental su voluntad de no recurrir las sanciones deportivas y económicas impuestas en su contra", señaló la institución este sábado en un comunicado recogido a última hora del día por medios locales.
La decisión de no recurrir afecta también a las sanciones individuales impuestas contra el seleccionador, Pape Thiaw, y los jugares Illiman Ndyaye e Ismaila Sarr, detalló la institución, al revelar que asumirá el coste total de las multas impuestas contra la selección, el equipo técnico y algunos de sus futbolistas.
"La FSF reafirma su determinación de defender sus derechos e intereses legítimos ante las instituciones dirigentes del fútbol. No obstante, su actuación se ajustará al estricto cumplimiento de sus obligaciones estatutarias, promoviendo así los reglamentos de la CAF, la integridad del juego y el prestigio del fútbol africano", señaló.
Esta semana, la CAF decidió desestimar el recurso de Marruecos para quitarle a Senegal el título de campeón de la CAF, pero sancionó al seleccionador de los "Leones de la Teranga" con cinco partidos de suspensión, por incitar a sus jugadores a abandonar el campo después de que el árbitro señalase un penalti en contra.
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El organismo también impuso a Thiaw una multa de 100.000 dólares por "conducta antideportiva, violación de los principios del juego limpio e integridad y atentar contra la imagen del fútbol", y sancionó con dos partidos a Ndyaye y Sarr "por comportamiento antideportivo hacia el árbitro".
Marruecos tampoco se libró: dos de sus jugadores fueron suspendidos por varios partidos y multados por "comportamiento antideportivo".
La CAF sancionó tanto a la FSF como a la Real Federación de Fútbol de Marruecos (FRMF, en francés): a la primera, con varias multas de un monto total de 615.000 dólares por "comportamiento inapropiado de sus aficionados" y otras infracciones; y a la segunda, con un total de 315.000 dólares por "comportamiento inapropiado de los recogepelotas" u "obstaculización del trabajo del árbitro", entre otras.
Durante la final, se produjeron varios incidentes y, en el tramo final, los jugadores senegaleses abandonaron momentáneamente el campo en protesta por un penalti a favor de Marruecos, lo que propició que la afición senegalesa intentara saltar al campo, desencadenando momentos de tensión que requirieron la intervención de la seguridad.
Finalmente, a instancias de su capitán Sadio Mané, los senegaleses regresaron al campo. El meta Edouard Mendy detuvo el penalti lanzado 'a lo Panenka' por el marroquí Brahim Díaz, y Senegal logró la victoria en la prórroga, gracias a un gol de Pape Gueye.
Estos episodios generaron además un clima de tensión posterior en redes sociales entre aficionados marroquíes y senegaleses.
