El nuevo presidente de la Agencia Internacional de Controles (ITA), Jacques Antenen, facilitó estos datos este miércoles durante su intervención en la 145 sesión del Comité Olímpico Internacional (COI) celebrada en Milán en vísperas del comienzo de los Juegos de Invierno, informa este organismo en un comunicado.
Antenen detalló que se han practicado 7.100 test al conjunto de los atletas en los seis meses previos a los Juegos tanto dentro como fuera de la competición, “siguiendo un enfoque basado en el riesgo y la inteligencia”.
Todas las muestras que se recojan durante la competición olímpica, que se clausurará el 22 de febrero, se almacenarán con el fin de que puedan volver a analizarse hasta diez años después con las nuevas técnicas de detección de dopaje que puedan surgir en el futuro, explicó el presidente de la ITA.
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En su intervención, recordó que son diez los casos de deportistas que participaron en los Juegos de Río en 2016 que han sido sancionados tras el reanálisis de muestras recogidas en aquella competición, entre ellos, el haltera lituano Aurimas Didzbalis, ganador de la medalla de bronce en -94 kilos.
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Cuando se les practicó la muestra dieron negativo, pero gracias a nuevos métodos, se descubrieron sustancias que no se pudieron identificar en aquel momento.
“Esto confirma que las infracciones de dopaje aún pueden sancionarse muchos años después y servirá como un mensaje contundente para quienes se ven tentados a hacer trampa. Somos conscientes de que una victoria robada nunca podrá ser reemplazada fe forma retrospectiva para los legítimos ganadores, pero tarde o temprano la verdad saldrá a la luz”, advirtió Antenen ante la sesión del COI.
