Adamczykova, de 32 años, famosa, además de por sus éxitos, por competir siempre con ese bigote pintado en su rostro, es triple ganadora de la Copa del Mundo -en la que cuenta 19 victorias- y doble campeona mundial, y este viernes capturó la medalla del único metal que aún no había ganado en unos Juegos, después de haber sido campeona olímpica hace doce años en Sochi (Rusia) y bronce en los de PyeongChang (Corea del Sur), en 2018.
"Lo de pintarme un bigote viene desde 2010 o 2011, a causa de una apuesta con un amigo polaco que se estaba dejando uno como el de Adam Malysz (uno de los mejores saltadores de trampolín de esquí nórdico de la historia). Me lo pinté y ese día logré el mejor resultado de la temporada. Desde entonces, siempre que compito, me pinto uno", explicó Adamczykova durante la rueda de prensa posterior a su prueba, en el Snowpark de Livigno.
"Esta vez, como estamos en unos Juegos, que es algo especial, me lo pinté de colores. Los colores de la bandera de la República Checa. Y añadí un punto, que representa a mi hijo. Mi hijo va siempre conmigo, de una manera u otra", añadió.
