Odermatt, de 28 años, ganador de las últimas cuatro ediciones de la Copa del Mundo y líder sólido de la actual, llegaba a los Juegos de las distancias imposibles -su territorio, de 22.000 kilómetros cuadrados, es el más extenso de toda la historia olímpica- como firme candidato a emular a otros dos mitos del esquí alpino: el austriaco Toni Sailer -en los Juegos de Cortina d'Ampezzo de 1956- y el francés Jean-Claude Killy -ante su afición, en los de Grenoble'68-: los únicos que habían ganado tres oros en una misma cita invernal.
El astro de Stans no sólo no lo ha conseguido, sino que ha sido su compatriota Franjo von Allmen el que lo ha relegado a un segundo plano, igualando a Sailer y a Killy con sus triunfos en el descenso del pasado sábado, la combinada del lunes y el supergigante del miércoles.
Pero a Odermatt -que 'sólo' ha ganado una plata, en la combinada, y un bronce, en el 'súper'- le queda una bala, literalmente, de oro. En el gigante de este sábado. En Bormio. En una disciplina en la que ha ganado cuatro veces la Copa del Mundo, en la que cuenta más de la mitad (29) de sus 53 victorias. En la que es actual campeón mundial y en la que defenderá el título olímpico logrado hace cuatro años.
No pocos deportistas regresarían felices a casa habiendo ganado una plata y un bronce en unos Juegos. No es el caso de 'Odi'. "Está claro que son muchos los que quisieran salir de unos Juegos con dos medallas. Pero él no", explica a EFE el español Jose Luis Alejo, integrante del cuerpo técnico del muy potente equipo suizo y que se encarga de la preparación física del astro helvético.
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"Cuando tu baremo está tan alto, tienes tanta experiencia y, sobre el papel estás ahí, está totalmente permitida la frustración. Pero el gigante lo va a afrontar bien. Estamos a tope con el gigante", manifestó a EFE el prestigioso técnico andaluz con miras a la prueba que se disputará este sábado en Bormio, donde el lunes cerrará la competición masculina el eslalon, la única disciplina que no disputa Odermatt (que también es campeón mundial y ganador de la Copa del Mundo de descenso y de ´súper´) y que sí afrontará el español Quim Salarich.
El programa olímpico del esquí alpino en general -salvo inesperados aplazamientos- la cerrará, en Cortina d'Ampezzo, el eslalon femenino del miércoles. En el que sí saldrá como gran favorita Shiffrin, otrora niña prodigio, reconvertida, ahora, en auténtica devoradora de récords.
A los 30 años, hace mucho que 'Mika', que avanza con paso firme hacia su sexto gran Globo de Cristal, lo ha ganado absolutamente todo. Pero si hay dos plusmarcas históricas absolutas (entre mujeres y hombres) que destacan en el sobresaliente palmarés de la 'súper-depredadora' de Vail (Colorado) son la de victorias en Copa del Mundo, 108 en total -siete esta temporada- y las de triunfos en una misma disciplina: 71 -entre ellas las siete citadas-. Todas en eslalon.
Shiffrin se proclamó la más joven campeona olímpica de esa disciplina hace doce años, en Sochi (Rusia). Y el próximo miércoles irá a por otro oro en Cortina, donde antes, el domingo, no renunciará a nada en el gigante -modalidad en la que capturó título en PyeongChang'18 (Corea del Sur). En el que podría hacer saltar la banca la veterana italiana Federica Brignone (35 años) si al del 'súper' del jueves añade un segundo título olímpico en casa.
El asunto es que el pasado martes, Shiffrin -doble campeona olímpica, con ocho títulos mundiales y dieciocho medallas en grandes eventos- no pasó, junto a Breezy Johnson -nueva campeona olímpica de descenso- de un cuarto puesto en la combinada. Lo que hizo resucitar, de golpe, los fantasmas de los pasados Juegos, los de Pekín 2022.
En aquella ocasión, Shiffrin ocupó todas las portadas porque no ganó una sola medalla en las seis pruebas en las que participó. Esta vez, intentará que esto no vuelva a suceder. Al igual que 'Odi' en estos Juegos, 'Mika' aún guarda su bala de oro.
