"Lo sucedido en estos Juegos significa todo para mí. Me sigue resultando difícil explicar todo lo que siento con el oro que gané. Es una sensación tan grande y tan fuerte que no la puedo traducir en palabras", explicó, Pinheiro, nacido hace 25 años en Oslo, que empezó a competir como Lucas Braathen para Noruega, país para el que logró los primeros cinco de sus seis triunfos en la Copa del Mundo. Desde hace dos lo hace para Brasil y se ha convertido de esta forma en el primer suramericano en ganar un título olímpico invernal.
El esquiador, después de marcar los mejores parciales en el primero y en el segundo de los cuatro sectores, se cayó en el tercero, por lo que no saldrá en la segunda manga, circunstancia que, que para nada, resta valor a la gran gesta deportiva que ha firmado en la XXV edición de los Juegos de invierno.
"Mi enfoque era bueno hoy; la nieve estaba seca y había que tirar a tope, eso lo tenía muy claro", explicó Lucas, con seis victorias en Copa del Mundo -la última de ellas, en noviembre pasado, ya como brasileño- y que hace cuatro ganó el Globo de Cristal de la disciplina.
"Hay que apretar al máximo, pero sin olvidarte de la técnica. Fue el típico error con el esquí anterior, puede pasar pero no debe. Un fallo y estás fuera", apuntó el primer campeón olímpico invernal de toda Sudamérica.
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"Lo que me ha pasado aquí y lo que siento no lo puedo expresar con palabras, ni siquiera hoy. Haber ganado este oro provoca unas emociones tan grandes y tan potentes que no se puede explicar. Pero me voy feliz y muy orgulloso", declaró Pinheiro este lunes en Bormio.
