Manos de oro, sonrisa perenne. Marcelino Torrontegui (Gijón, 1964), el fisioterapeuta 'multiusos' del deporte español, sigue coleccionando experiencias en grandes eventos internacionales. Presente, entre otros, en doce Tours, cuatro Juegos Mediterráneos y en Mundiales sub'17 y Europeos sub'18 de fútbol, en los de Milán-Cortina d'Ampezzo (Italia) afronta sus novenos Juegos Olímpicos: los primeros de invierno.
"Estos son mis novenos Juegos, los primeros de invierno. En verano estuve en todos desde los de Atlanta'96 (Estados Unidos) hasta los de París, hace dos años", manifestó a Efe Torrontegui, padre de futbolista (Samuel, delantero en las categorías inferiores del Real Sporting de Gijón) y de la nadadora (Carlota, del Club Natación Santa Olaya); cuya vida está ligada de forma indisoluble al deporte a través de la fisioterapia, que ejerce también desde la docencia.
Una profesión que vive con pasión y que le ha dado prestigio internacional.
"Para mí es un placer y un honor poder asistir a tantos Juegos; y, en este caso, participar de esta cita, la primera no estival para mí. Aunque en deportes de invierno ya había hecho mis pinitos en los Juegos de la Juventud, en Gangwon, en Corea, hace dos años", explicó el asturiano, testigo directo, en las citas veraniegas, de los grandes éxitos olímpicos de ciclistas como Miguel Induráin, Samuel Sánchez, Joan Llaneras y Abraham Olano; aunque también de los de los tiradores Fátima Gálvez y Alberto Fernández (oro por equipos mixtos en los Juegos de Tokio).
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Estas semanas, vive otra realidad, a la que se ha adaptado, a temperaturas bajo cero, con su habitual curiosidad y entusiasmo. "Aquí me ha llamado la atención la majestuosidad de todo; los voluntarios, siempre dispuestos a ayudarte; y, sobre todo, las instalaciones, que son impresionantes", manifestó 'Torron'.
"La gran diferencia con los Juegos de verano son las sedes. En Juegos de verano está todo bastante más centralizado, en un par de Villas Olímpicas. Aquí hay cinco o seis Villas. Hay siete sedes diferentes; y estamos más dispersos", comentó.
"También me ha sorprendido el compañerismo y la amistad que parece existir entre los deportistas de diferentes modalidades de un mismo país", manifestó el candasín de adopción, que, a diferencia de su indumentaria habitual en Juegos anteriores, en Livigno va fuertemente abrigado.
"Es increíble cómo celebran sus triunfos o se consuelan tras sus derrotas deportistas de un mismo país. Hacen piña, parecen una familia. Imagino que es porque habitualmente no coinciden en los mismos sitios", apuntó.
"En estos Juegos he estado básicamente con (la 'rider' catalana) Nora (Cornell, participante en 'big air' y 'slopstyle'), tanto en los entrenamientos como en competición. Y al estar todo concentrado en el Snowpark de Livigno, en ratos libres he aprovechado para ver distintas competiciones, clasificatorias y finales, de deportes que no sigo habitualmente", explicó a Efe el prestigioso 'fisio' gijonés, que ahora pasará a colaborar con el equipo de esquí de montaña. Un deporte que debuta en el calendario olímpico y en el que España apuntará alto, fundamentalmente, gracias al catalán Oriol Cardona -en el sprint- y la andaluza Ana Alonso -en el relevo, junto al anterior, sin renunciar a nada en la prueba individual-.
"Ahora dejo Livigno y me voy para Bormio, para ayudar y asistir a los compañeros del esquí de montaña", comentó Torrontegui antes de afrontar, al servicio del Comité Olímpico Español (COE), la recta final de la XXV edición de los Juegos Olímpicos de invierno.
