A través de sus redes sociales, la atleta reveló las difíciles condiciones que enfrentó durante la competencia y destacó la fortaleza mental necesaria para sostener el ritmo en medio del intenso frío y el viento patagónico.
“Entrené para más, lo soñé, lo trabajé, pero las carreras de ultra siempre tienen algo que enseñarte: no se corre contra la naturaleza, se corre con la incertidumbre del ultramaratón”, expresó.
Molinas explicó que las bajas temperaturas, que descendieron hasta los 3 grados durante la madrugada, además de la llovizna y el viento constante, modificaron completamente la estrategia inicial planteada para la carrera.
“No fue fácil. Las bebidas frías me golpearon muchísimo el estómago. Todo estaba a la intemperie y el cuerpo empezó a sentir esa frialdad por dentro. Me sostuvo el té caliente, el café, el pan y la sopa caliente”, comentó la paraguaya, quien además reveló que atravesó fuertes dolores estomacales durante varios pasajes de la competencia.
A pesar de las dificultades, logró mantenerse en carrera y cerrar una actuación histórica que además incluyó un nuevo récord nacional en las 100 millas, con un tiempo de 19 horas y 30 minutos, pendiente de confirmación oficial.
“Más feliz todavía de haber enfrentado una carrera donde el desafío no fue solo físico, sino también mental y emocional”, destacó.
La atleta también agradeció el acompañamiento de su equipo de asistencia y el apoyo recibido durante toda la prueba, reafirmando una vez más su lugar entre las principales referentes del ultramaratón sudamericano.
