El 20 de marzo de 2025, la 144ª Sesión del COI, celebrada en Atenas, la eligió sucesora del alemán Thomas Bach al frente de la institución. El 23 de junio, tomó posesión de su cargo en Lausana (Suiza), y afirmó: “Nuestro movimiento es complejo, hermoso y fuerte. Sólo funciona si nos mantenemos unidos”.
Nacida en Harare (Zimbabue) el 16 de septiembre de 1983, es la africana con más medallas olímpicas (dos oros, cuatro platas y un bronce). Además, fue ministra de Deportes de su país desde 2018.
Muchos son los desafíos que ha debido afrontar la exnadadora en su primer año. La inestabilidad internacional o la definición de las categorías femeninas son algunos de ellos.
Rusia recibió como buena noticia el nombramiento de Coventry. Esperaban que implicara el levantamiento de las sanciones por la invasión de Ucrania. Sin embargo, la presidenta electa, antes y después de tomar posesión, abogó por que los rusos siguieran compitiendo como neutrales.
Sin embargo, la nueva presidenta empezó a acercarse a la reinserción. En diciembre de 2025, recomendó permitir el acceso a competiciones internacionales juveniles a los atletas con pasaporte ruso o bielorruso. “Los atletas, en particular los atletas jóvenes, no deben ser responsables de las acciones de sus gobiernos”, reconoció.
Eso explotó durante los Juegos de Milán-Cortina con el ucraniano de skeleton Vladyslav Heraskevych, a quien se retiró la acreditación por no renunciar al uso de un casco con fotografías de atletas asesinados por Rusia.
Coventry se reunió con él para alcanzar un compromiso: podría usar el casco siempre, excepto en competición. El ucraniano se negó. La acreditación le fue devuelta, pero no se le permitió competir. “Nadie, y menos yo, está en desacuerdo con el mensaje. Son las reglas. No se permiten mensajes”, declaró la presidenta.
Siguieron llegando posturas favorables a readmitir a Rusia. En abril, World Aquatics permitió que los rusos y bielorrusos compitieran con sus banderas e himnos. Se unían así a judo y taekwondo. Era la posición de una Coventry que, ese mismo mes, había insistido: “Debemos proteger la autonomía del deporte, decir a los atletas: puedes competir, sin interferencias políticas”.
La estrategia se hizo patente en mayo, cuando el COI recomendó el levantamiento de las sanciones a Bielorrusia, cuyo Comité Olímpico, según el COI, “cumple con la Carta Olímpica”. Coventry enfatizó que su deseo era que "todos los atletas puedan participar".
Las respuestas no se hicieron esperar. World Athletics y la Federación Internacional de tenis confirmaron que mantendrían las sanciones. Dos ejemplos de que la postura de neutralidad de Coventry para Rusia todavía estaba lejos de ser aceptada.
Algunas voces denunciaron los paralelismos con Israel. En septiembre, el COI confirmó que Israel no sería excluido de Milán-Cortina 2026, ya que “respeta la Carta Olímpica”. El 1 de octubre, Coventry recibió al presidente olímpico palestino Jibril Rajoub y se sumó a los deseos de paz en Gaza, pero no cambió de opinión.
Al margen de la política internacional, la primera mujer presidenta del COI se ha enfrentado a la polémica por la definición de las categorías femeninas.
Antes de que Coventry tomara posesión del cargo, la relatora de la ONU sobre la violencia contra las mujeres Reem Alsalem escribió sobre la “falta de claridad en las normas de elegibilidad para las categorías femeninas”, porque “no existe una prohibición explícita de que los hombres compitan” en ellas.
Desde su primera comparecencia como presidenta, Coventry demostró que la “protección de la categoría femenina” sería clave en su mandato. Fue en marzo de 2026 cuando se concretó en una nueva política, por la cual sólo las mujeres biológicas podrían competir desde Los Ángeles 2028.
La elegibilidad se determinaría mediante una prueba de detección del gen SRY, sólo presente en los hombres biológicos, a pasar una vez en la vida. Coventry explicó que es injusto "y en algunos deportes no es seguro" que los varones compitan en categoría femenina.
La postura del COI fue criticada por activistas de los derechos trans, médicos e incluso el Gobierno de Francia. Ante esto, la institución presidida por Coventry aclaró que no hay exclusión a los trans y que, si logran clasificarse, podrán competir en los Juegos, pero en la categoría de su sexo biológico.
Coventry afrontó en su primer año las demandas de los atletas, de las federaciones y de los comités olímpicos nacionales. Lo hizo desde el programa ‘Fit for the Future’, articulado en cuatro grupos de trabajo: Juegos de la Juventud, programa olímpico, protección de la categoría femenina y patrocinio comercial y 'marketing'.
Unas palabras de Coventry despertaron críticas entre los deportistas. “No creo que haya que pagar a los atletas premios en metálico en los Juegos, porque eso beneficiaría a un número muy pequeño. Creo que nuestro rol es encontrar formas de apoyar directamente a un número grande de deportistas”, escribió.
La publicación recibió más de 300 respuestas en redes. El nadador Cameron McEvoy apuntó: “Puedes dar dinero a todos los deportistas y todavía estaríais muy tranquilos con vuestros inmensos ingresos”. El saltador Will Claye se preguntó: “Llamáis al camino olímpico ‘profesión’. ¿En qué profesión no se recibe compensación por el trabajo?”. La nadadora Emma Chelius concluyó: “Por lo menos beneficiaría a algunos, en oposición a que beneficie a literalmente ninguno".
Ahora, la Comisión Ejecutiva de Coventry anunció que propondrá en la 146ª Sesión del COI (24 y 25 de junio) modificar la Carta Olímpica para "salvaguardar la autonomía del movimiento, proteger a los atletas de presiones externas y prevenir la instrumentalización del deporte con fines políticos, sociales o económicos". La respuesta a un año de conflictos, un año de debates y un año de deporte.
