El conjunto dirigido por David Martín, ya sin opciones de revalidar el título conquistado el pasado año en Podgorica, marchó siempre a remolque en el marcador, pero se agarró a la fe en el tramo decisivo.
Un parcial de 5-1 en los últimos minutos llevó el encuentro a la tanda de penaltis, donde dos paradas consecutivas de Unai Aguirre y el lanzamiento definitivo de Bernat Sanahuja certificaron un triunfo de carácter, aunque insuficiente para alcanzar el objetivo inicial.
No había consuelo posible, pero sí un último compromiso. Con poco más que el orgullo en juego, el combinado nacional regresó a la piscina decidido a despedirse del campeonato con una victoria.
Sin embargo, el arranque estuvo lejos de ser el esperado. Más allá del 1-0 firmado por Marc Valls, la selección española acusó la precipitación y la ansiedad por resolver demasiado rápido cada posesión, mientras que Montenegro se mostró mucho más serena y supo aprovechar los errores propios para tomar la iniciativa (2-3).
Ni siquiera la expulsión por brutalidad de Balsa Vuckovic al inicio del segundo periodo alteró la inercia del encuentro. Pese a jugar cuatro minutos en inferioridad, el conjunto balcánico resistió gracias a las intervenciones de Darko Djurovic y conservó su ventaja hasta llegar al descanso con dos goles de renta (4-6).
España necesitaba un punto de inflexión, alguien capaz de cambiar el rumbo del partido e instalar las dudas en Montenegro. Ese papel lo asumió Fran Valera, que con dos tantos consecutivos devolvió la igualdad al marcador muchos minutos después (6-6, min. 19).
La reacción, no obstante, fue un espejismo. Cuando el empate parecía el punto de partida para cambiar el rumbo del encuentro, España volvió a hundirse en sus errores: la falta de intensidad defensiva, las exclusiones y la falta de acierto de sus lanzadores, con Unai Biel especialmente negado (0/8), devolvieron el control a Montenegro.
Del 6-6 se pasó al 7-11 (min. 26) en apenas unos minutos, una desventaja que dejaba la remontada al borde de lo imposible. Pero España no estaba dispuesta a rendirse tan pronto. Cuando más contra las cuerdas estaba, sacó su orgullo y encadenó un parcial de 3-0 (10-11) que volvió a abrir el partido.
Aleksa Ukropina, con un lanzamiento lejano, pareció sentenciar cualquier intento de rebelión española (10-12, min. 30), pero entonces España se agarró a la fe y Montenegro empezó a sentir el peso de una victoria que tenía en la mano.
El conjunto balcánico rozó el triunfo seis años después, pero los goles de Roger Tahull y Pol Daura, a escasos segundos del final, obraron la reacción y enviaron el encuentro a la tanda de penaltis.
Tocaba culminar la remontada desde los cinco metros. Unai Biel erró su lanzamiento y, con Montenegro teniendo en sus manos el tiro para sentenciar, España volvió a aferrarse a lo imposible. Entonces apareció Unai Aguirre, que emergió con dos paradas consecutivas, antes de que Bernat Sanahuja asumiera la responsabilidad definitiva y sellara la victoria que otorgaba a España la quinta plaza.
17 (12+5) - España: Aguirre; Javi Bustos (-), Valls (1), Sanahuja (5, 2p), de Toro (-), Daura (4, 1p), Cabanas (-), Tahull (2), Valera (4, 1p), Biel (-), Alejandro Bustos (-), Casabella (1, 1p), Gil (-) y García (p.s).
16 (12+4)- Montenegro: Djurovic; Vujovic (-), Djuro Radovic (-), Sladovic (-), Macic (2), Ukropina (3, 1p), Vuckovic (-), Perkovic (2, 1p), Spaic (1), Matkovic (4, 1p), Radovic (-), Stupar (1, 1p), Gojkovic (3, 2p) e Ilija Radovic (p.s).
Parciales: 2-3, 2-3, 3-4, 5-2 (5-4, penaltis).
Árbitras: Nikolett Sajben (HUN) y Alessandro Severo (ITA). Expulsaron a Marc Valls por parte de España y a Balsa Vuckovic y a Aleksa Ukropina por parte de Montenegro. Eliminaron a Javi Bustos por parte de España y a Vasilike Radovic por parte de Montenegro.
Incidencias: Final por el quinto puesto de la Superfinal de la Copa del Mundo disputado en el Parque Acuático olímpico de Sídney.
