El equipo masculino, que ocupó la mesa 19, perdió 3-1 ante Bulgaria. Los dos puntos parciales de Paraguay llegaron mediante tablas en el primer y cuarto tablero.
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El GM Guillermo Vázquez igualó ante el GM Arkadij Naiditsch (2.574), mientras que el CM Juan Heinichen firmó tablas frente al GM Kiril Georgiev (2.520). Especialmente meritorio fue el resultado de Heinichen, considerando la diferencia de aproximadamente 400 puntos de Elo entre ambos jugadores.
Los IM Antonio Almirón, en el segundo tablero, y Juan Melián, en el tercero, no pudieron sumar ante sus respectivos rivales, ambos grandes maestros con más de 2.500 puntos de Elo.
En la quinta ronda, Paraguay enfrentará a Uganda, selección que inició la competencia en el puesto 106 entre los 208 países participantes de la rama masculina.
Las mujeres, cerca de la igualdad
El seleccionado femenino también tuvo un duro enfrentamiento y cayó por 2,5-1,5 ante Croacia.
La gran figura paraguaya de la jornada fue la WFM Renata Mayeregger, quien consiguió una importante victoria en el cuarto tablero frente a la WIM Ana Berke (2.097). Con este resultado, Mayeregger suma cuatro victorias consecutivas en la competencia.
El otro medio punto paraguayo fue conseguido por la WFM Helen Montiel, quien hizo tablas ante la WIM Kristina Saric (2.099).
En los restantes tableros, la WIM Gabriela Vargas, en el primero, y la WFM Paula Oviedo, en el tercero, no pudieron imponerse a sus respectivas adversarias.
En la siguiente ronda, la sexta del certamen, Paraguay tendrá como rival a Puerto Rico, que comenzó la Olimpiada en el puesto 117.
Un deporte para todas las edades
Uno de los aspectos que vuelve particular a la Olimpiada de Ajedrez es la amplitud de edades entre sus participantes. En la competencia masculina existe una diferencia de 70 años entre el jugador de mayor edad, de 74 años, y el más joven, de apenas 4.
En la rama femenina, la brecha es todavía mayor: 74 años, entre la participante más longeva, de 83 años, y la más joven, de 9.
Una muestra de la particularidad del ajedrez, donde niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, hombres y mujeres, comparten el mismo tablero y compiten bajo las mismas reglas, unidos por la pasión por los trebejos.
