“Un orgullo muy grande”. Así define Sofía Martínez la posibilidad de representar a Paraguay en los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026. La joven voleibolista, que tendrá el honor de ser una de las abanderadas de la delegación nacional, comparte el desafío con Estefanía Gómez, su compañera en la arena, en una experiencia que combina ilusión, exigencia y una preparación contrarreloj. Ambas estuvieron en exclusiva en El Polideportivo que se emite los sábados a las 14:00 por la AM730 ABC Cardinal.
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“Porque es una Olimpiada y representar a mi país es para mí algo tan lindo, tan bonito”, expresa Sofía al referirse a lo que significa competir en el certamen juvenil, que se celebrará en Senegal. Estefanía comparte ese sentimiento y agrega: “Las dos vamos a dar lo mejor de nosotras en cada partido, en cada punto”.

Sin embargo, el camino hacia Dakar presenta una particularidad: la pareja se conformó hace apenas un mes y medio. Ambas tenían otras compañeras y fue el entrenador Francismar Garrido quien decidió reunirlas para afrontar la competencia internacional.
“Nuestro coach nos reunió así y dijo: ‘Ustedes van a viajar’ y desde ahí empezamos a entrenar ya juntas, nunca jugamos juntas así”, cuenta Sofía. Pese al escaso tiempo de trabajo compartido, la adaptación parece haber avanzado favorablemente. “Nos conectamos muy rápido”, asegura.

La conformación de las duplas responde a una dinámica habitual dentro del equipo paraguayo, donde las jugadoras entrenan juntas y el técnico define las combinaciones de acuerdo con el nivel y las necesidades competitivas. “No es que hay una dupla así definida, van cambiando”, explica una de las atletas sobre el sistema de trabajo.
La bandera, una sorpresa especial
Para Sofía, el viaje a Senegal tendrá un significado adicional: portar la bandera paraguaya en la ceremonia inaugural. La designación la tomó por sorpresa, según reconoce.

“Es algo tan especial porque no me esperaba yo en toda mi carrera, pero se dio, gracias a Dios, y acá estamos”, manifiesta al recordar cómo recibió la noticia. La joven admite que no imaginaba que tendría esa oportunidad, por lo que la distinción representa una experiencia especial dentro de su trayectoria deportiva.
Estefanía también valora la posibilidad de competir en el máximo escenario juvenil del olimpismo. “Es un orgullo muy grande representar a Paraguay en las Olimpiadas”, afirma, con la expectativa de responder a la confianza depositada en ambas.
La estatura, una desventaja que buscan compensar

El vóley de playa exige velocidad, potencia, lectura del juego y capacidad de reacción. En ese contexto, las paraguayas reconocen que la diferencia de estatura puede convertirse en una dificultad ante determinadas adversarias.
“La verdad que sí, tenemos un poquito de problemitas, no hay tanta estatura”, admite una de las jugadoras al referirse a la realidad del plantel nacional. Frente a esa limitación, la respuesta pasa por intensificar el trabajo físico y técnico.
“Entrenamos el doble, entrenamos más alto”, explica Sofía al intentar describir cómo buscan compensar esa diferencia. La preparación incluye ejercicios de salto, velocidad, resistencia y gimnasio, además de las sesiones en la arena.
No obstante, la menor estatura también puede ofrecer ventajas. “Sos más rápida, más ágil”, señala la deportista al comparar las características de las jugadoras. La movilidad y la capacidad para llegar a pelotas difíciles aparecen así como recursos para contrarrestar la potencia de rivales físicamente superiores.

La experiencia internacional refuerza esa percepción. Sofía recuerda su participación en un Mundial juvenil en Países Bajos, donde se encontró con jugadoras de gran talla y un nivel técnico elevado. “Las europeas son demasiado buenas”, resume, al destacar especialmente las diferencias físicas y técnicas.
Rivales estudiadas y confianza en sus posibilidades
La dupla paraguaya ya observa a sus adversarias para llegar con referencias al torneo. Canadá, China y Gambia aparecen entre los equipos que deberá enfrentar. Las jugadoras reconocen la fortaleza de las chinas, pero también identifican aspectos que podrían aprovechar.
“Son rápidas, pero les cuesta las recepciones”, comenta Sofía sobre el equipo asiático. A partir de ese análisis, el trabajo se orienta a perfeccionar el saque para dificultar la respuesta rival y generar oportunidades durante los partidos.

La preparación también incluye entrenamientos con jugadoras de mayor experiencia, como las referentes paraguayas Giuliana Poletti y Michelle Valiente. Compartir la cancha con ellas les permite conocer de cerca el ritmo y la exigencia del nivel superior.
“Se nota más su potencia”, reconocen sobre los enfrentamientos con las experimentadas voleibolistas, quienes además les señalan aspectos por mejorar. Ese roce forma parte del proceso de preparación para una competencia en la que cada punto puede resultar determinante.
A pesar de la diferencia de experiencia y del poco tiempo que llevan jugando juntas, las paraguayas llegan con confianza. Al analizar a sus rivales, buscan detectar sus debilidades y encontrar la manera de explotarlas durante los encuentros. Sobre Canadá, incluso, una de ellas sostiene que son adversarias “ganables”.
De la arena al aula
La preparación para Dakar también obliga a las jóvenes a organizar sus responsabilidades académicas. Ambas deben compatibilizar los entrenamientos con el colegio, en plena etapa de evaluaciones y cierre del año escolar.

Una de ellas explica que está adelantando trabajos y entregando sus tareas para rendir los exámenes al regresar. La otra también procura dejar sus obligaciones encaminadas antes del viaje, con el respaldo de sus instituciones educativas, que les permiten coordinar los horarios de estudio y entrenamiento.
El trabajo deportivo se desarrolla entre sesiones en la arena y ejercicios de gimnasio. Las condiciones climáticas también inciden en la planificación: cuando la lluvia amenaza, deben esperar para comprobar si pueden entrenar o si corresponde suspender la actividad.
Con ese escenario, el margen de preparación es limitado, pero la dupla buscará aprovechar cada jornada antes de competir en Senegal.

Para Sofía Martínez y Estefanía Gómez, Dakar será mucho más que una experiencia internacional. Será la oportunidad de representar a Paraguay, medir su nivel ante otras promesas del vóley de playa y demostrar cuánto pueden avanzar en una disciplina que exige preparación constante. Con la bandera tricolor como símbolo y el compromiso de dar lo mejor en cada punto, las jóvenes se preparan para afrontar el desafío olímpico.
