“Estamos pasando momentos difíciles, toda mi familia y amigos viven allá, esto es para la gente que me apoya, para todos ellos va eso. Me encanta mi país, estoy muy orgulloso de jugar por mi país, siempre intento dar lo mejor”, aseguró tras abandonar la cancha, sin haber asimilado aún un triunfo histórico para su carrera.
Garín, de 23 años, no estaba en su país cuando comenzaron las revueltas, pero admite estar viviéndolas en la distancia, deseando regresar para conocer de primera mano sus consecuencias. “Estoy lejos, hay gente que está sufriendo mucho. Yo intento enfocarme en el tenis, son mis últimos torneos, la semana que viene estaré allí y trataré de hacer lo que pueda. Cada vez que me toque jugar por mi país, en cada torneo, represento a Chile y trato de dejarlo lo más alto posible”, agregó.
Por ahora, se convierte en el único latinoamericano superviviente entre los ocho mejores del último Másters 1000 del año, que para él será el primero en el que llegue tan lejos. “Estoy demasiado contento, aún no me doy cuenta de que gané, fue un partido muy peleado”, aseguró luego del partido que finalizó 7-6, 4-6, 6-7.