El fin de un sueño en Roland Garros para el de Lima, Ignacio Buse, que entroncaba con los mejores años del tenis peruano en París, que había levantado muchas expectativas por el buen juego que venía desplegando, pero que entre la fatiga de su reciente final en Alemania y la experiencia del rival, acabó sucumbiendo en la pista 7 del complejo.
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El partido entre Andrey Rublev e Ignacio Buse fue más ajustado de lo que refleja el marcador. El peruano, muy combativo desde el fondo de la pista, y alentado por un público que jaleaba su nombre y el de su país, peleó bien frente a un rival que por momentos pareció tener problemas físicos, pero que acabó imponiéndose.
El peruano tuvo 4-1 en el cuarto set, con opciones de forzar un quinto, pero ahí tiró de experiencia el moscovita para anotarse cuatro juegos consecutivos y colocarse en posición de cerrar el duelo.
A sus 22 años, en su segunda comparecencia en el cuadro final de un Grand Slam, tras el Abierto de Estados Unidos del año pasado, Buse dio un paso de gigante en su carrera, que está creciendo en los últimos meses.
