Como en su primer contacto con la tierra batida de París ente el estadounidense Aleksandar Kovacevic, un rival que nunca antes había ganado un partido en el Grand Slam francés, su rival por un puesto en los octavos de final tampoco había estrenado su casillero en el torneo.
Pero la asignatura que tendrá que aprobar ahora el joven madrileño, de 19 años, es la de un rival de potente revés, quizá el golpe más mortífero de Michelsen, que le ha dado sus máximos éxitos sobre pista rápida.
La tierra batida no es su ecosistema, formado sobre cemento en las pistas duras de Estados Unidos, en el verano de 2023, con sus rizos rubitos de niño bien, enseñó sus credenciales, con 19 años, la edad que ahora tiene Jódar, en el ATP de Newport, disputado sobre hierba.
Allí llegó tras conquistar su primer 'challenger', asentado en la fortaleza de sus 193 centímetros, y contra pronóstico alcanzó la final en su segunda participación en un torneo profesional, derrotado por el francés Adrian Mannarino.
Los focos se situaron sobre su estampa, miembro de una nueva generación de tenistas que lidera junto a su mejor amigo, Leaner Tien, con quien comparte gusto por las pistas rápidas.
Al año siguiente regresó a la final de Newport y sumó la de Winston Salem, superó dos rondas en el Abierto de Australia, en su segunda participación en un Grand Slam, y cumplió su sueño en el de Estados Unidos: jugar en la Arthur Ashe, donde el segundo turno le emparejó con el italiano Jannik Sinner.
En 2025 Michelsen superó una nueva etapa, alcanzando en el Abierto de Australia los octavos de final, que encadenó con los primeros cuartos de un Masters 1.000 en Toronto y las semifinales en torneos de menor entidad como Delray Beach, Mallorca y Almaty.
Su incursión en las citas profesionales se combinaba con sus actuaciones en 'challengers', donde se impuso en el de Estoril, lo que le condujo a las puertas del top-30 a finales de julio de 2025.
Michelsen sabe que la tierra batida no es la mejor superficie para el tipo de tenis que desarrolla. El oriundo de Laguna Hills, localidad situada al sur de Los Ángeles, empezó a golpear la bola a los 3 años en el garaje de su casa.
Un veneno que le introdujeron sus padres, ambos jugadores universitarios, locos por el tenis que practicaban de forma habitual con el pequeño.
"Lloraba cuando llovía y no podía jugar en la calle", ha señalado el jugador, que practicaba sobre todo con su madre.
Admirador del francés Gaël Monfils, aficionado a los Lakers, seguidor de Lionel Messi, de la saga de Harry Potter, La Guerra de las Galaxias y Tom Cruise, Michelsen adora París, aunque su torneo favorito es Wimbledon, que ganó en categoría de dobles júnior en 2022 junto con su compatriota Sebastian Gorzny.
"Sigue siendo el momento más importante de mi carrera, fue algo increíble, no pensaba que pudiera lograrlo", señaló.
