Zverev y una banda de muchachos

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París, 4 jun (EFE).- "Ahora o nunca", es la frase que más está escuchando estos días el alemán Alexander Zverev, propulsado al puesto de archifavorito de Roland Garros, con un currículum muy superior al de los otros tres pretendientes, representantes de una generación que también busca su oportunidad.

El germano de 29 años, número 3 del mundo en un torneo sin el 1, el italiano Jannik Sinner, eliminado en segunda ronda, sin el 2, el español Carlos Alcaraz, sin el 4, el serbio Novak Djokovic, no tendría rival sobre el papel de no ser porque en el pasado ya ha dejado muestras de que el vértigo puede minimizar su tenis.

Y que pese a la ausencia de las grandes estrellas, el tenis ha encontrado a tres tenistas de elevado nivel y gran momento de forma, el checo Jakub Mensik, 27 del mundo, de 20 años, será el primero en su camino, mientras que en la otra semifinal se medirán dos italianos, Flavio Cobolli, de 24 años, número 10 del 'ranking', y Matteo Arnaldi, de 25 y 104, el quinto de más baja clasificación de la historia.

Ninguno de ellos puede rivalizar en palmarés con Zverev, que tiene 26 títulos en sus vitrinas, siete Masters 1.000, diez semifinales de Grand Slam, cuatro en Roland Garros, y dos finales, una en París.

Su rival de este viernes no había encadenado más de dos triunfos en un 'grande' hasta que este año alcanzó los octavos en el Abierto de Australia, aunque el joven checo puede presumir de un Masters 1.000, el de Miami del año pasado cuando derrotó en la final a Djokovic.

Para la anécdota queda que estuvo a punto de darse de baja de aquel torneo por unas molestias en una pierna y que no lo hizo porque el juez encargado de rellenar los papeles se había ausentado de su puesto.

Decidió jugar su primer partido, comenzó a ganar y acabó coronado, una historia de superación que resume muy bien al tenista checo.

En este Roland Garros nadie daba nada por él cuando en la segunda ronda, tras 4 horas y 41 minutos de batalla a más de 35 grados contra el argentino Mariano Navone, se derrumbó sobre la pista 6 y tuvo que ser evacuado por los servicios de emergencia.

Dos días más tarde compareció como una rosa para dar cuenta del australiano Alex de Miñaur, un top-10 que caía en sus redes, antes de que lo hiciera el ruso Andrey Rublev. Los cuartos contra el brasileño Joao Fonseca, que era la sensación del torneo, fueron una prueba de su solidez.

Con dos victorias a cinco sets y trece horas y media de juego, el checo ha demostrado que no rehuye la batalla.

No será suficiente para derrumbar al germano, que hace un mes le venció en un duro encuentro en octavos de final del Masters 1.000 de Madrid, pero que ya augura una batalla sin cuartel.

El segundo cabeza de serie ha tenido un recorrido más plácido para colarse entre los cuatro mejores por cuarta vez en los cinco últimos años.

Además del set que el francés Quentin Halys le arrancó en tercera ronda, ha firmado una hoja de servicios ejemplar, con poco más de once horas en las pistas.

El duelo entre italianos aparece más incierto. Cobolli, 14 del mundo, es favorito sobre el papel, por su mejor 'ranking' y sus mejores resultados en torneos del Grand Slam, en los que alcanzó los cuartos en Wimbledon en 2025, pero Arnaldi ha puesto de manifiesto un estado de gracia fuera de lo normal.

El de San Remo no había ganado ningún partido a tres sets hasta que en cuartos su compatriota Matteo Berrettini tuvo que retirarse a las dos horas de juego.

Arnaldi llegaba con dos maratones de cinco horas en las piernas y ese reposo puede beneficiarle, aunque con más de 19 horas en las pistas, un récord para un semifinalista, el factor físico puede pasarle factura.

Ante el belga Raphael Collignon, pero sobre todo contra el estadounidense Frances Tiafoe en octavos, demostró una inusitada capacidad de resistencia.

Cobolli ha peleado algo más de 12 horas y hasta los octavos no perdió ningún set. El florentino demostró una gran capacidad de elevar su nivel en cuartos ante el canadiense Felix Auger-Aliassime, quinto del mundo.

Compatriotas, de la misma generación, los dos tenistas se conocen bien y saben las armas que tiene su rival. Para Arnaldi será la ocasión de tomarse la revancha del año pasado cuando Cobolli le derrotó en la segunda ronda de Roland Garros.