Zverev rompe el maleficio y Andreeva se doctora en el Roland Garros del cambio climático

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París, 8 jun (EFE).- El cambio climático llegó a Roland Garros con fuerza. El calor extremo de la primera semana se llevó por delante al número 1 del mundo, el italiano Jannik Sinner, y el viento de la segunda hizo volar las esperanzas de su homóloga, la bielorrusa Aryna Sabalenka.

Desprovistos de esas referencias, el torneo navegó sin rumbo y acabó coronando a dos nuevos nombres en el palmarés de los Grand Slam, el alemán Alexander Zverev, que se estrenó con 29 años, y la rusa Mirra Andreeva, que lo hizo con 19.

El primero rompió un maleficio que le había acompañado durante toda su carrera y que le había costado tres finales y diez semifinales y que aprovechó la defección de los favoritos para quitarse esa espina.

Su errática victoria en la final contra el italiano Flavio Cobolli, 14 del mundo, demuestra que el alemán no se desenvuelve con solturas en las finales y solo la falta de experiencia y de físico del transalpino le allanó el camino para su primer 'grande'.

Una consagración para un tenista apresado entre la tenaza del 'Big 3' que atesoró 66 grandes y la emergencia del 'Big 2', que encadenaba los nueve últimos.

Dos hegemonías que amenazaban con privar a su excelso palmarés de la guinda que supone un Grand Slam. Resta por saber si desprovisto de ese peso sobre sus hombros, Zverev podrá rivalizar con Sinner y Alcaraz y contestar desde su experiencia y calidad el dominio que auguran el italiano y el español.

Sobre todo por los interrogantes que la lesión de Alcaraz generan sobre el futuro de su carrera y que el derrumbamiento sufrido por Sinner cuestiona su capacidad para mantener el ritmo en las alturas.

Zverev presenta su candidatura para sacar la cabeza en ese duopolio y alargar un palmarés en el que ya figuran 25 títulos, un oro olímpico, dos Masters, siete Masters 1.000 y ahora un Roland Garros.

La trayectoria de Andreeva es bien diferente. A sus 19 años, la rusa entrenada por la española Conchita Martínez también se benefició de las derrotas de las jefas del ránking: Sabalenka en cuartos de final, la estadounidense Coco Gauff, defensora del título, en tercera ronda, y la polaca Iga Swiatek, que buscaba su quinta corona, en octavos.

A sus 19 años, dos después de haber comparecido en semifinales, la rusa demostró que su carrera ha entrado en una nueva dimensión, capaz de controlar más su temperamento y de aliñar su tenis con algo más que fuertes golpes de derecha.

Una propuesta que le sitúa en la línea de las mejores del momento y que, si es capaz de mantener el rumbo, le auguran muchos títulos por delante.

Ahora Andreeva tiene que demostrar que a su corta edad es capaz de soportar la presión del éxito, no siempre fácil de digerir como se ha demostrado en un circuito femenino que multiplica las ganadoras de Grand Slam que son flor de un día.

Pero también de dar un salto adelante en su tenis que le permita jugar de tú a tú a las primeras del ránking, con quienes no ha tenido que cruzarse para sumar su primer Grand Slam.