"Durante el torneo me lo voy a dejar largo, seguro. Después, no sé", afirmó el número 3 del mundo durante una rueda de prensa en las instalaciones de Flushing Meadows.
El jugador reconoció que es fiel a sus costumbres cuando arranca una competición de este calibre.
"Una vez que empiezo con un peinado o algo, supongo que tengo que mantenerlo hasta que termine el torneo", confesó ante los medios.
El peinado que luce el tenista este año nada tiene que ver con la imagen que lució el año pasado, cuando se proclamó campeón del Abierto de EE. UU. con el pelo rapado al cero.
Aquel drástico cambio de 'look' no fue producto de una superstición ni de una elección de estilo, sino de un error de su hermano Álvaro mientras le estaba cortando el pelo, que le obligó a utilizar la maquinilla para arreglar el trasquilón.
