Zverev se impuso por 6-3, 7-6 (7/2), 5-7 y 6-2 a un Shelton que tardó en sacudirse la presión ante los 23.000 aficionados presentes, que confiaban en que fuera el primer tenista local en ganar el título en 23 años.
Después de una década marcada por finales perdidas, una grave lesión y controversias fuera de las canchas, Alexander Zverev finalmente encontró la puerta de entrada a la historia grande del tenis. A los 29 años, el alemán conquistó el Abierto de Estados Unidos y confirmó una temporada extraordinaria.
Alexander Zverev tuvo que esperar mucho más de lo que imaginaba para dejar atrás la etiqueta de eterno aspirante. Después de años de frustraciones, lesiones y momentos difíciles, el alemán de 29 años finalmente encontró su lugar entre los grandes al conquistar el Abierto de Estados Unidos, tras derrotar en la final al estadounidense Ben Shelton.
La consagración en Nueva York coronó una temporada excepcional para Zverev, que también levantó el trofeo de Roland Garros y alcanzó las semifinales del Abierto de Australia y la final de Wimbledon. En los cuatro grandes torneos de la temporada consiguió, como mínimo, instalarse entre los cuatro mejores.
El recorrido resulta todavía más significativo por el contexto. Zverev creció atrapado entre dos generaciones que dominaron el tenis mundial: primero, el Big 3 integrado por Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic, y posteriormente el nuevo duelo entre Jannik Sinner y Carlos Alcaraz.
Durante años estuvo cerca, pero siempre le faltó el último paso.
Tres finales que terminaron en frustración
La primera gran oportunidad llegó en el US Open 2020. Zverev sorprendió al alcanzar la final y llegó a dominar al austríaco Dominic Thiem por dos sets a cero. Sin embargo, terminó perdiendo en cinco mangas y dejó escapar una oportunidad que durante mucho tiempo lo persiguió.
“Sabía que mi saque podía desmoronarse en cualquier momento. Esa es una diferencia que sí siento ahora”, recordó años después al comparar aquella versión con el jugador que finalmente logró consagrarse.
En 2024 volvió a quedarse a las puertas de la gloria, esta vez en Roland Garros, donde perdió la final ante Alcaraz. Un año después, en el Abierto de Australia 2025, Sinner fue quien frustró nuevamente su intento de conquistar un Grand Slam.
Tres finales, tres derrotas y una pregunta que comenzó a instalarse alrededor de su carrera: ¿podría Zverev finalmente ganar un grande?
La respuesta llegó esta temporada.
El golpe que casi cambia su carrera
En medio de ese camino también tuvo que superar uno de los momentos más difíciles de su trayectoria. En las semifinales de Roland Garros 2022 ante Rafael Nadal, sufrió una grave lesión de ligamentos en el tobillo que lo obligó a abandonar el partido y permanecer varios meses alejado de las canchas.
“En la vida de un deportista profesional vas a tener los puntos más altos y los más bajos. Quedarte atrapado en los momentos bajos es el mayor error que puedes cometer”, había señalado.
Zverev regresó y volvió a competir al más alto nivel. La recuperación no fue sencilla, pero terminó reforzando una de las características que más han marcado su carrera: la capacidad de resistir.
Una carrera marcada por la controversia
El camino del alemán también estuvo acompañado por controversias fuera de las pistas. Zverev fue acusado de violencia doméstica por dos exparejas, Olga Sharypova y Brenda Patea, acusaciones que el tenista negó.
La ATP investigó una de las denuncias y concluyó que no existían pruebas suficientes para imponer una sanción. En el caso relacionado con Patea, madre de su hija, un tribunal alemán dictó en 2023 una orden penal y una multa. Zverev apeló y ambos llegaron a un acuerdo en junio de 2024, antes de las semifinales de Roland Garros.
De promesa a campeón
Nacido en Hamburgo y formado en una familia vinculada al tenis, Zverev mostró desde muy joven condiciones para llegar a lo más alto. Con sus 1,98 metros de altura, potencia de saque y capacidad para jugar desde el fondo de la cancha, parecía destinado a convertirse en protagonista del circuito.
En 2021 ya había conseguido uno de los grandes logros de su carrera al conquistar la medalla de oro olímpica en Tokio. Pero le faltaba el trofeo que define a los grandes de este deporte.
Ahora ya lo tiene.
La conquista de Roland Garros en junio y el posterior triunfo en Nueva York cambiaron definitivamente el relato de su carrera. A punto de cumplir 30 años, Zverev dejó de ser el jugador que siempre estaba cerca y se convirtió en campeón de Grand Slam.
Y los números de esta temporada explican todavía mejor su transformación: 25 victorias y apenas dos derrotas en los grandes torneos, además de haber sido el único jugador que alcanzó las semifinales en los cuatro Grand Slam.
“Yo creí en ello. Creí que era posible”, afirmó antes del torneo de Nueva York. Y luego, entre risas, lanzó un mensaje para quienes habían dejado de confiar: “Creo que muchos de ustedes no lo hicieron”.
Después de una década de espera, Zverev ya no necesita convencer a nadie. La historia del tenis también lleva su nombre.
