Aprobación del acuerdo UE–Mercosur genera preocupación en sectores productivos

Banderas del Mercosur y la Unión Europea flamean juntas.
Banderas del Mercosur y la Unión Europea flamean juntas.rarrarorro

La Cámara Paraguaya de Exportadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) y la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod) expresaron su inquietud tras la aprobación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur en el Consejo Europeo. Gremios advierten sobre salvaguardas unilaterales y el reglamento 1115, que —afirman— ponen en riesgo la previsibilidad del negocio y el crecimiento de las exportaciones.

La reciente aprobación del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur encendió las alarmas en los principales sectores productivos del país. Tanto Capeco como Fecoprod coincidieron en que, si bien el entendimiento alcanzado en 2024 era aceptable, la introducción de salvaguardas y la vigencia del reglamento europeo 1115 generan un escenario de alta incertidumbre para los productores paraguayos.

Hugo Pastore, director ejecutivo de Capeco, recordó que Europa mantiene una “larga historia de subsidios” a través de su Política Agraria Común y que, en los últimos meses, los propios productores europeos intensificaron su presión contra el acuerdo. “No nos sorprende que aparezcan estas medidas. Sabemos que el Mercosur es una región altamente eficiente, que creció sin subsidios, y eso genera resistencias”, sostuvo.

Salvaguardas “a última hora”

Pastore cuestionó especialmente la inclusión de salvaguardas unilaterales anunciadas en diciembre, pocos días antes de la firma formal del acuerdo. “No fueron discutidas entre las partes y ponen límites inmediatos al crecimiento. Con una variación de apenas 5% en volumen o precio, podrían activarse restricciones. Eso no condice con lo pactado”, afirmó.

Si bien destacó que la UE fue históricamente un mercado relevante para la soja paraguaya —alrededor del 30% de la producción llega directa o indirectamente a ese destino—, advirtió que “un mercado solo es conveniente si el negocio es bueno”. “Si no lo es, tendremos que buscar otros destinos”, subrayó.

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El directivo también recordó que el acuerdo aún debe ser ratificado por los parlamentos del Mercosur y de los países europeos, donde persiste la oposición de Estados como Francia, Polonia, Hungría e Irlanda. “Todavía tiene que pasar mucha agua bajo el puente”, remarcó.

Críticas al reglamento 1115

En la misma línea, el presidente de Fecoprod, Alfred Fast, señaló que el acuerdo negociado durante 25 años “no es ideal, pero era aceptable”, hasta que entraron en juego las salvaguardas y el reglamento 1115. “Cambiar las reglas por fuera del tratado no se hace entre socios”, enfatizó.

Fast calificó al reglamento 1115 como una barrera paraarancelaria que “no se basa en ciencia ni en sentido común”. Aseguró que la soja paraguaya cumple con los criterios ambientales, ya que “el 99,9% de la producción posterior a 2020 está libre de deforestación”, y cuestionó la exigencia de trazabilidad y segregación total de granos, que consideró “de cumplimiento imposible” y con altos sobrecostos.

“El precio y el volumen de los commodities varían constantemente. Limitar las operaciones a un margen del 5% no ayuda a aumentar las ventas”, explicó, al tiempo de poner en duda los beneficios reales del acuerdo para el Paraguay.

Mirar a otros mercados

Desde Fecoprod insistieron en la necesidad de diversificar destinos y profundizar la apertura hacia Asia. “Nuestro Gobierno está en el camino correcto al mirar otros mercados que sí nos van a comprar, sin dogmas”, afirmó Fast.

Ambos gremios coincidieron en que Paraguay apuesta a mantener abiertos todos los mercados, pero con reglas claras, previsibilidad y respeto a las leyes nacionales. “No se puede pedir a los productores que inviertan y produzcan si en cualquier momento pueden aplicar un freno de mano con nuevas barreras”, concluyeron.