“Invertir en mujeres no es política social, es una inversión estratégica”, sostuvo AFD en el Foro CAF

En el panel "Ecosistema financiero para la igualdad de género", expuso la presidenta de la AFD, Stella Guillén.
En el panel "Ecosistema financiero para la igualdad de género", expuso la presidenta de la AFD, Stella Guillén.Nelson Marimon

PANAMÁ. En el marco del Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026 de CAF, la inclusión financiera de las mujeres fue tema central para el crecimiento económico regional. Durante el panel “Ecosistema Financiero para la Igualdad de Género”, la presidenta de la AFD de Paraguay, Stella Guillén, lanzó un mensaje contundente: la mujer es el cliente más rentable y de menor riesgo para el sistema financiero, pero aún enfrenta barreras culturales que el Estado y la banca privada deben derribar.

Para la presidenta de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), Stella Guillén, la visión de la inclusión financiera ha dado un giro radical. “Ha dejado de ser vista como una política social o una iniciativa de responsabilidad social empresarial. Hemos demostrado que las mujeres somos una enorme oportunidad de inversión estratégica”, afirmó ante un auditorio liderado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe - CAF, organizador del Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026 de CAF, desarrollado este 28 y 29 en Panamá.

La titular de la AFD sostuvo que las mujeres presentan características conductuales superiores en el ámbito financiero: toman decisiones más informadas, se asesoran mejor y, sobre todo, presentan niveles de cumplimiento excepcionales.

Uno de los puntos más impactantes de la exposición paraguaya fue la presentación de resultados del Fondo de Garantía para Mujeres. Guillén reveló que, mientras el fondo tradicional de garantías en Paraguay tiene una siniestralidad (créditos no pagados) del 2,8%, el fondo exclusivo para mujeres no alcanza siquiera el 0,2%.

La presidenta de la AFD, Stella Guillén, fue la única paraguaya en participar en un panel del Foro CAF.
La presidenta de la AFD, Stella Guillén, fue la única paraguaya en participar en un panel del Foro CAF.

Riesgo casi nulo

“Lo que comenzó siendo un fondo de cinco millones de dólares ayudó a garantizar casi 48 millones de dólares en crédito para mujeres. Dio la vuelta ocho veces”, destacó Guillén.

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Este dato no es menor, pues demuestra que el riesgo de prestar a una mujer es casi nulo en comparación con otros segmentos. Sin embargo, la presidenta de la AFD advirtió que el diseño del producto no es suficiente si no se acompaña de un cambio en la cultura de la banca privada. Inicialmente, los bancos seguían ofreciendo a las mujeres las garantías más costosas por inercia, hasta que un trabajo de sensibilización logró que hoy más de diez entidades financieras paraguayas tengan programas específicos para mujeres.

El efecto multiplicador del gasto femenino

Más allá de la solvencia, la inversión en mujeres tiene un impacto directo en la cohesión social. Guillén citó estudios que indican que, de cada dólar que llega a manos de una mujer, el 90% se reinvierte en salud, educación y alimentación para sus hijos.

“Cada dólar que el Estado logra hacer llegar a una mujer está invertido en generar una red de cohesión. No solo impacta en su economía familiar, sino en toda la comunidad”, explicó. Por ello, instó a que las políticas públicas dejen de ver a la mujer solo como receptora de microcréditos de subsistencia y empiecen a verla como la empresaria capaz de transformar el PIB nacional.

El panel, moderado por la exministra de la Mujer paraguaya Ana Baiardi, actual gerenta de Género, Inclusión y Diversidad del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe- CAF, también contó con la participación de Alejandra Mora Mora, secretaria ejecutiva de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la OEA; María Belén Loor Iturralde, presidenta de la Corporación Nacional de Finanzas Populares y Solidarias de Ecuador y Paola Pabón, prefecta de Pichincha, Ecuador.

En este contexto, Guillén subrayó que para que estas políticas existan, se necesitan mujeres en puestos de mando. “Soy la tercera mujer presidenta consecutiva en la AFD; o sea, sí se necesitan mujeres tomando decisiones”, sentenció.

La AFD ha sido pionera en vivir su política de género, eliminando incluso los topes mínimos de préstamos para que las garantías del Estado lleguen a aquellas emprendedoras que necesitan montos pequeños para iniciar, pero que son el motor de la economía base, según apuntó.

Casi 40% no está bancarizada

Por su parte, Mora resaltó que solo el 58% de las mujeres están bancarizadas, y que solo el 38% acceden a otros productos o servicios como tarjetas o como créditos. “De manera que cuando una traduce eso en números, sabemos que la mitad de nosotras no está en el sistema bancario. ¿Qué país, cuál sistema bancario puede crecer sin la mitad de las mujeres en los espacios?”, dijo.

En tanto que Pabón hizo hincapié en la economía de los cuidados en América Latina, que, dijo, es casi el 21% del producto interno bruto. “Significa que, de las cien horas de trabajo de cuidado no remunerado, setenta las estamos asumiendo las mujeres”, manifestó. Y agregó que “en esas condiciones deberíamos tener una política que se adapte a las condiciones y a la realidad, sobre todo, de las mujeres populares, que son las que están sosteniendo el día a día de esta economía formal”.

Loor Iturralde enfatizó la necesidad de confianza de las mujeres: “Es una suma de elementos lo que hace que estas mujeres puedan progresar; no es solamente el recurso financiero, sino, sobre todo, el que adquieran confianza en sí mismas”. Comentó que, según el reporte mundial de emprendimiento, la mayor parte de los emprendimientos en el Ecuador proviene de mujeres: “Son las mujeres las que están emprendiendo, pero a veces, según este mismo reporte, son las mujeres las que no se atreven a hacer crecer sus negocios porque desconfían de sí mismas. Así que ese es un tema en el que hay que trabajar”.

Finalmente, Guillén concluyó con un llamado a organismos multilaterales como la CAF para escalar estos modelos de éxito, integrando educación financiera y acompañamiento técnico, garantizando que el acceso al capital sea el primer paso hacia una autonomía económica real y sostenible.