G. 9,473 billones en Bonos del Tesoro circulan y equivalen al 2,36% del PIB

El Ministerio de Economía y Finanzas informó que fondos públicos en el sistema financiero a mayo de 2026 llegan  a US$ 4.359 millones.
El desafío del MEF será sostener una trayectoria fiscal compatible con la capacidad de pago.Fernando Romero, ABC Color

El mercado local de Bonos del Tesoro (Botes) mantiene un peso todavía acotado dentro de la deuda pública paraguaya, aunque su estructura muestra una creciente utilización del financiamiento en guaraníes y una mayor presencia de emisiones de mediano y largo plazo. Al primer semestre de 2026, el stock de títulos en circulación alcanzó G. 9,473 billones, equivalente a US$ 1.557,6 millones, de acuerdo con datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El cálculo utiliza un tipo de cambio de G. 6.081,67 por dólar, correspondiente al 29 de junio.

Los bonos internos representan el 7,15% de la Deuda Pública total y el 2,36% del Producto Interno Bruto. Estos porcentajes indican que el mercado doméstico aún ocupa una porción menor dentro de la estrategia global de endeudamiento del Estado. Sin embargo, su relevancia supera la lectura estrictamente cuantitativa: las emisiones en moneda local reducen la exposición directa del Tesoro a las variaciones cambiarias y contribuyen al desarrollo de una curva de rendimientos en guaraníes, necesaria para ampliar las alternativas de inversión y establecer referencias para el financiamiento privado.

La institución presenta una tasa nominal promedio ponderada de 8,79% y un plazo promedio de maduración de 6,78 años. El costo refleja las condiciones bajo las cuales el Tesoro captó recursos en distintos momentos, con tasas que oscilan entre 7,10% y 9,90%. Las emisiones de mayor duración suelen exigir rendimientos superiores como compensación por el riesgo de mantener los recursos inmovilizados durante más tiempo y por la incertidumbre sobre la inflación y las tasas futuras.

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La composición también revela una concentración importante en los títulos originalmente colocados a 15 años. Estos suman G. 3,618 billones, equivalentes al 38,2% del stock total. En segundo lugar aparecen los bonos a siete años, con G. 1,945 billones y una participación de 20,5%, seguidos por los instrumentos a diez años, que concentran G. 1,450 billones, el 15,3%. La estructura permite distribuir los vencimientos, aunque también exige una planificación fiscal cuidadosa para evitar acumulaciones de pagos de capital en determinados periodos. Los títulos a veinte años, emitidos entre 2020 y 2022, totalizan G. 651.312 millones y representan el 6,9% del stock, con tasas nominales de 9,90%.

Las emisiones más recientes explican la mayor parte del saldo vigente. Los bonos emitidos entre 2023 y 2026 concentran G. 7,265 billones; 76,7% del total. La colocación de 2023 conserva el mayor stock por año de emisión, con G. 2,503 billones, impulsado principalmente por los títulos a siete años con una tasa de 9,03%. Por su parte, los bonos emitidos en 2026 acumulan G. 1,672 billones, de los cuales G. 1,512 billones corresponden a instrumentos a 15 años y una tasa de 9,50%.

La elevada participación de emisiones recientes puede interpretarse como una consolidación del mercado local como fuente de financiamiento. No obstante, la tasa promedio de 8,79% también plantea un desafío para el costo del servicio de la deuda. Cuanto mayor sea el stock, mayor será la necesidad de que los recursos obtenidos se destinen a inversiones o gastos con capacidad de generar beneficios económicos y sociales suficientes para justificar el pago futuro de intereses.

En tal contexto, el mercado interno ofrece una ventaja estratégica: permite captar ahorro doméstico, limitar parte del riesgo cambiario y ampliar las opciones para inversionistas institucionales. El desafío para el MEF será sostener una trayectoria fiscal compatible con la capacidad de pago, profundizar la liquidez del mercado secundario y mantener un calendario de vencimientos equilibrado. El volumen actual no representa una presión elevada frente al PIB, pero su evolución exige que cada nueva emisión forme parte de una estrategia transparente y sostenible.

*Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones