El economista Manuel Ferreira explicó en el curso del programa Enfoque Económico emitido el sábado último por ABC TV que la suba del combustible está llegando a otros gastos cotidianos de los hogares paraguayos como los servicios de delivery y alimentos.
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Nafta: hasta G. 80.000 más para un auto
En esa línea, el economista dijo que un automóvil pequeño con un tanque de unos 40 litros puede recorrer cerca de 500 kilómetros (km). Con la suba registrada, llenar ese tanque representa unos G. 80.000 más que hace seis meses, afirmó. Para quienes utilizan este tipo de vehículo, Ferreira estimó un aumento de entre 20% y 25% solo en el costo directo del combustible.
En tanto que, en el caso de una moto, explicó que con un tanque de unos 14 litros y un consumo aproximado de 3 a 3,5 litros cada 100 km, el mayor gasto ronda los G. 28.000 para recorrer unos 400 km. “El tansporte público no acompaña entonces las personas deben buscar como movilizarse”, reconoció.
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El combustible también encarece el delivery
En esa línea, el Ferreira refirió que el aumento del costo de movilidad ya aparece en los servicios de delivery. Según el análisis del programa, el cargo que antes rondaba los G. 5.000 en plataformas de delivery pasó a ubicarse en torno a G. 7.000.
El impacto alcanza dijo especialmente a los trabajadores entre reparto de comidas, ordenanza y traslados de personas que utilizan motos para realizar sus recorridos. “Si sus ingresos no aumentan, necesitan hacer más viajes para generar el mismo dinero”, resaltó.
Alimentos: se compra más barato para mantener presupuesto
En cuanto a los alimentos, Ferreira señaló que el efecto sobre ellos puede verse en los cambios de consumo. Las marcas más caras de gaseosas y cerveza están perdiendo participación frente a opciones más económicas, detalló.
En cuanto a la carne dijo que ocurre algo parecido. “Los consumidores reducen la compra de cortes más caros y optan por otros de menor precio”, afirmó.
El problema es que una familia puede mantener, por ejemplo, un presupuesto de G. 3 millones para alimentos, pero con ese mismo monto compra menos que antes. “La alternativa es cambiar los productos elegidos para que el dinero alcance”, refirió.
En cuanto a la electricidad y al agua el economista dijo que el gasto se controla por el consumo. “Estos no tuvieron reajustes de precio en el período mencionado, por lo que el hogar puede intentar reducir el gasto mediante un menor consumo”, refirió.
La inflación oficial y lo que siente cada familia
El análisis planteó una diferencia entre el dato general de inflación y los gastos que una familia enfrenta con mayor frecuencia. En julio, según los datos citados durante el programa, la inflación mensual fue de -0,1% (es decir que hubo deflación), mientras que la acumulada llegó a 1,8% y la interanual a 1,6%. Estos datos están respaldados por datos del del Banco Central del Paraguay (BCP) emitido este mes.
En ese sentido, Ferreira explicó que la canasta utilizada para medir la inflación incluye numerosos bienes y servicios, algunos de consumo frecuente y otros que se compran con menor regularidad. “La ropa por ejemplo no comprás todos los meses, solo en épocas puntuales. Como cuando incian las clases y debés comprarle ropa a los chicos que van al colegio”, refirió.
Por eso, aseguró que el promedio puede no coincidir exactamente con la experiencia de cada hogar. “Si uno mira esta cobertura dentro de la inflación estas coberturas han venido subiendo de precio y han venido subiendo de precio más todavía porque hay cosas que no registra la inflación”, reconoció.
Menor poder de compra y más uso del crédito
El economuista dijo que otro de los problemas se da cuando los ingresos de una familia no aumentan al mismo ritmo que sus gastos habituales. Según Ferreira, el 72% de población paraguaya trabaja por cuenta propia y obtiene sus ingresos a partir de lo que vende o de los servicios que presta.
“Cuando está mal la situación debés hacer más esfuerzo para poder hacer la misma cantidad de dinero. Eso se visualiza en un delivery que debe hacer más ronda de viajes para ganar la misma cantidad de dinero”, reiteró.
Ferreira detalló que cuando el dinero ya no alcanza para cubrir los gastos habituales, el crédito aparece como una forma de sostener el consumo. “El crédito puede ser útil cuando existe capacidad de pago, pero puede convertirse en un problema cuando una persona se endeuda por encima de sus posibilidades”, concluyó.
