Con US$ 6.300 al año, Paraguay queda 49 de 50 en ranking de bienestar

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ABC Color

La relación entre ingresos y bienestar vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta recurrente: ¿hasta qué punto ganar más dinero mejora la calidad de vida? Un análisis difundido por Bloomberg Línea, con datos de Remitly basados en una investigación de Purdue University, muestra que un mayor ingreso está asociado con un mayor bienestar, aunque este efecto encuentra un punto de saturación. A partir de ese nivel, incrementos adicionales del ingreso dejan de producir mejoras significativas en la percepción que las personas tienen sobre su vida.

El estudio denomina a este umbral el “precio de la felicidad” y ajusta las cifras por poder adquisitivo local e inflación. Esto implica que no existe un monto universal: las necesidades económicas para alcanzar ese nivel de bienestar cambian en función del costo de vida y de las características de cada país. De hecho, salarios nominalmente elevados no necesariamente implican una menor distancia respecto de este nivel.

Eslovenia es el caso más destacado del ranking y el único país analizado donde el salario promedio supera el umbral estimado. Con un ingreso anual de US$ 42.800, frente a un “precio de la felicidad” de US$ 36.800, alcanza una cobertura del 116,3%. Luxemburgo aparece en segundo lugar con 92,8%, seguido por Estonia con 90,5%, y Singapur con 90,0%. En contraste, Estados Unidos registra un salario promedio de US$ 75.300, pero su umbral se ubica en US$ 134.800, por lo que la cobertura llega solamente al 55,8%.

Esta comparación expone que el nivel salarial por sí solo no explica el bienestar económico. El costo de vida, el poder adquisitivo y las expectativas de consumo determinan cuánto puede hacer realmente una persona con sus ingresos. La calidad de los servicios públicos también adquiere relevancia, ya que mayores gastos privados en transporte, salud o seguridad reducen el ingreso disponible de los hogares.

América Latina muestra una brecha considerable

Dentro de los países latinoamericanos incluidos en el ranking, Chile presenta la posición más favorable. El salario promedio anual alcanza US$ 13.300, frente a un umbral estimado de US$ 21.800, equivalente al 60,9% del “precio de la felicidad”. Costa Rica ocupa la siguiente posición regional con un salario promedio de US$ 15.700 y una referencia de US$ 29.100, lo que representa una cobertura del 54,1%.

Más abajo aparece Uruguay con 43,9%, mientras que Brasil registra 36,4%. Bolivia y Argentina comparten una cobertura del 36,1%, Colombia alcanza 34,7% y República Dominicana 34,0%. Estas cifras revelan una distancia importante entre los ingresos medios de los trabajadores y los niveles que el estudio relaciona con una mayor satisfacción económica.

En este escenario, Paraguay aparece entre los países latinoamericanos con mayor brecha. El salario promedio anual estimado es de US$ 6.300, mientras que el “precio de la felicidad” llega a US$ 18.600. El ingreso promedio cubre, por tanto, apenas el 33,7% del umbral calculado. La diferencia absoluta alcanza US$ 12.300 anuales. Esto coloca a Paraguay en el puesto 49 entre los 50 países evaluados, únicamente por encima de Ecuador en términos de cobertura. Ecuador registra un salario promedio de US$ 6.500 frente a un umbral de US$ 19.700, equivalente al 32,9%. Paraguay también queda por debajo de Colombia, República Dominicana, Argentina, Bolivia, Brasil, Uruguay, Costa Rica y Chile.

El resultado no significa que un determinado nivel de ingresos garantice la felicidad. Más bien, funciona como una aproximación a la capacidad económica necesaria para alcanzar un punto en el cual mayores ingresos dejan de aportar aumentos significativos de bienestar. Para Paraguay, la posición evidencia que el desafío no pasa únicamente por cuánto gana una persona, sino por elevar el poder adquisitivo del trabajo.

En ese sentido, el reporte citado por Bloomberg Línea apunta a factores estructurales relevantes para América Latina: productividad, informalidad, estabilidad monetaria, estructura fiscal y calidad de los servicios públicos. Una mejora sostenida de los ingresos reales necesita, por tanto, avances en estas dimensiones. En el caso paraguayo, cerrar parte de la amplia distancia respecto del umbral constituye también un desafío de productividad y capacidad de generación de empleos con mayores niveles de remuneración.

*Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.