13 de marzo de 2026

Cuatro empresas pioneras en el comercio de créditos de carbono de nuestro país firmaron ayer el acta fundacional de la Cámara Paraguaya de Desarrrollo y Comercio de Créditos de Carbono (Capadeco). La firma se realizó en la Unión Industrial del Paraguay (UIP) y esperan desarrollar inversiones de miles de millones de dólares en nuestro país. En esta nota te contamos cuales son las empresas.

Con la reciente reglamentación de la Ley N° 7190/23, el país se posiciona como un actor clave en el mercado de créditos de carbono. Este marco normativo busca estructurar y transparentar un sector con gran potencial para atraer inversiones y contribuir a la mitigación del cambio climático. En este contexto, Kiantar Betancourt, CEO de Atenil S.A. y líder del proyecto Chaco Vivo, analiza las oportunidades que se abren para el país y la relevancia de un mercado regulado.

Los antecedentes refieren que uno de los primeros proyectos a nivel mundial en el que una empresa compensó sus emisiones de carbono, financiando un proyecto de reducción de emisiones, se había dado en Paraguay, a principios de los 90. En aquellos años, una compañía de energía norteamericana compró lo que actualmente se denomina “créditos de carbono” de la Reserva Mbaracayú. Sin embargo, el mercado voluntario de carbono, tal como lo conocemos actualmente, inició un proceso de desarrollo importante en el país en los últimos años, con proyecciones de consolidación y crecimiento muy alentadores para el futuro (Guillermo Jover - especialista en asuntos corporativos y gobernanza social, ambiental y consejero).

Ramiro Maluff, presidente de la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (APPEC), afirmó que apoyan la Ley de Créditos de Carbono porque “el mundo se mueve hacia allí” y ven un negocio que “no quieren desaprovechar”. “Esto se hacía antes de la ley, y ahora tenemos mayor seguridad jurídica”, agregó.

La reciente reglamentación de Ley N° 7190/23 “De los Créditos de Carbono” genera gran expectativa en el sector ganadero, que apunta a “rentabilizar” su actividad por medio de estos bonos. Productores pretenden “no desaprovechar esta oportunidad” y combinar su negocio con otras actividades como la reforestación, que les permitirá capturar carbono e incrementar así sus ingresos.
Además de abrir un abanico de oportunidades para la economía verde, la reciente reglamentación de la ley de los Créditos de Carbono supone una serie de desafíos que tienen que ver con el uso correcto de la normativa y su impacto en los derechos de los pueblos originarios.