La gentrificación contada en un policial “noir” clásico

Edward Norton es un investigador privado lleno de tics nerviosos en la película “Huérfanos de Brooklyn”, un policial “noir” a la vieja usanza. Norton no solo protagoniza, sino también dirige y es autor del guión, basado en una novela del mismo nombre. Alec Baldwin, Willen Dafoe y Bruce Willis integran el elenco.

Gugu Mbatha-Raw y Edward Norton, en una escena de “Huérfanos de Brooklyn”. Una buena reconstrucción de época en una historia interesente.
Gugu Mbatha-Raw y Edward Norton, en una escena de “Huérfanos de Brooklyn”. Una buena reconstrucción de época en una historia interesente.Archivo, ABC Color

Son los años cincuenta. Norton es Lionel Esrog, uno de los empleados de la agencia de detectives de Frank Minna (Bruce Willis). Es el raro del grupo, por todos los tics que tiene, producto del síndrome de Tourette. No puede evitar hacer comentarios tontos, asociando palabras y groserías. Pero Frank lo estima mucho, porque sabe que es muy inteligente. Todos son huérfanos. Fueron rescatados por Minna, quien los ha empleado en su agencia. Cuando Frank muere en una investigación, Lionel siente que ha perdido a un miembro de su familia y se propone con empeño averiguar quiénes son los extraños hombres que lo han matado.

Para los que aman los policiales negros, Norton entrega un filme con todas las características del género: una trama intrincada, una intriga política, el jazz, el submundo de los barrios bajos y la década del cincuenta. En algunos momentos nos recuerda al “Chinatown”, de Polanski, pero la historia se defiende sola, sobre todo al inspirarse en un personaje real, Robert Moses, un urbanista de la ciudad de New York, que sin ser arquitecto fue responsable de la transformación de la ciudad, desde su puesto público, el cual ejerció durante décadas. Una figura controversial, considerado racista y que despreciaba a la clase obrera.

En el filme, el personaje de Moses Randolph (Baldwin) está inspirado en Moses. También aparece Miles Davis, aunque su nombre no se menciona, solo como “Hombre de la trompeta”.

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El filme expresa cómo los intereses inmobiliarios priman sobre los de la población en una gran ciudad; cómo la gentrificación fue expulsando a los primeros habitantes, sin ninguna consideración.

Muy buena película, aunque podría haber sido más corta. Se trata de un desafío que Norton se impuso hace veinte años, luego de leer la novela de Jonathan Lethem. Dan ganas de leerla.

sferreira@abc.com.py

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