“Detrás de esta gran novela hay un hombre erudito, culto, de gran personalidad; por supuesto, con muchas inquietudes culturales propias de una mente brillante que se niega a que el destino se lo forjen otros”, se refirió al inicio José Antonio Alonso acerca del autor Carlos Mateo Balmelli, de quien también dijo que “sabe hacer uso de una prosa magistral, rica en léxico y en vocabulario, con una arquitectura que se sustenta en un plan narrativo elaborado de antemano, una prosa fecunda, sustanciales matices semánticos, con una historia que engatusa, capta y finalmente nos atrapa”.
Contó que la obra muestra a dos personajes “diferentes, antagónicos, diametralmente opuestos, de países y culturas diferentes. Por un lado, tenemos a un español asturiano, pesimista, casi nihilista, y por otra la parte, un alemán que decide aplicar en su modus vivendi la filosofía de Nietzsche. Sin embargo, los destinos de estos dos hombres tan distintos convergen en el Paraguay, por diferentes motivos. El lector puede aprender muchísimo con estos dos personajes. El libro se constituye en una lección magistral de vida”.
“Estamos frente a una novela construida sin apuros, con el uso controlado del tiempo, con talento operativo para tejer la trama y un sólido conocimiento del fundamento filosófico que la sostiene. No es menos la preocupación del autor por la actualidad nacional incluida en varios episodios con la sobriedad del que la estudia, la conoce y quiere mejorarla”, dijo a su vez Alcibiades González Delvalle.
“El autor no hizo sino, seguro de sí mismo, darles humanidad a sus criaturas. Como toda buena novela, le acompañan ciertos atractivos que harán el disfrute del lector. Encontrará en la primera parte la brillante exposición filosófica que prepara la historia del destino de los personajes que habrán de enfrentarse a unas aventuras concebidas y construidas con pericia”, indicó.
Por su parte, el autor de esta novela aprovechó la ocasión para agradecer a la concurrencia y a quienes lo ayudaron para la concreción del libro.
“Borges decía que el destino es un conjunto de circunstancias que no sabemos explicar. No sé si existe el destino; de hecho, son circunstancias que me arrojaron a mí a atreverme a ficcionar historias”, señaló.
