“Es una novela, por varias razones –dice Diego Lamas–, porque una biografía sería muy aburrida, sobre todo no tenía que aburrirme a mí cuando la escribía. Escribir es un acto de amor y el amor puede también ser aburrido y se tiene que zafar de eso, hacer que la relación sea óptima y duradera”.
“En la historia, Aristóteles es un tipo que viene del interior, es decir, de Macedonia, y viene a la gran ciudad, que es Atenas, a descubrir la civilización, donde yo uso una metáfora, porque está por ser invadida por los chinos. En ese momento Atenas y todas las polis griegas están en peligro, porque podrían ser destruidas por la invasión de los persas. Ese peligro domina toda la vida de Aristóteles”, agrega Lamas.
“Entonces, uno está acostumbrado a pensar en él como alguien que reflexiona en las cuestiones de la metafísica, y en realidad encontramos que es un hombre que vive con el permanente temor de la destrucción de lo que ama y lo que le es conocido. Nosotros no estamos acostumbrados a pensarnos a nosotros mismos como una sociedad al borde de la destrucción, y esa circunstancia histórica es donde podemos ver un pensamiento genial y un hombre único”, según el escritor.
Indica que “esta es una época de sombras, donde es necesario que el águila vea las cosas desde un poco más arriba, en mejor perspectiva”.
