Con la suite “El Gran Cañón de Colorado”, de Ferde Grofé, se inició el concierto. Esta obra sedujo a los presentes, quienes rompían en aplausos al final de cada movimiento. El autor logró plasmar en sonidos las impresiones que tuvo al conocer la maravilla de la naturaleza de dicha región.
“El conocimiento es prioridad importante del ser humano, con esa filosofía sus alumnos seguimos aprendiendo que el saber nos hace libres. Gracias por la educación”, expresó Daniel Luzko sobre su maestro José Luis Miranda, quien se encontraba presente y a quien en la ocasión dedicó luego su “Concierto para violín y orquesta”, donde participó como solista el violinista norteamericano Iman Khosrowpour.
Luzko dirigió a la OSCA de una manera extraordinaria, ya que ha sabido imprimir fuerza y energía al conjunto bajo su batuta, ni bien sonaron las primeras notas de su obra, tan dramática como alegre, y que atrapó sobradamente al público que llenó las butacas del Municipal.
En tanto Khosrowpour impresionó en su rol de solista, tocando con ímpetu y aplomo. Los solos compuestos para el violín por Luzko resultaron cautivantes gracias a su estupenda interpretación. La platea premió con extendida aclamación de pie y silbidos de aprobación, al finalizar esta obra.
Daniel Ayala, pianista paraguayo, se encargó de poner el broche de oro con una pulcra ejecución de “Rapsodia in Blue”, de George Gershwin, que lució sensacional y encantadora en sus manos. A la última nota el público inmediatamente se levantó de sus asientos para obsequiarle una ovación. Ayala regresó para otorgar un bis con “Honky tonk train blues”, de Meade Lux Lewis.
Director, músicos invitados y orquesta fueron un deleite. Algunas personas de la platea debieron agradecer todo su trabajo con el respeto de poner en silencio sus celulares, que sonaron varias veces en plena actuación. Para tener en cuenta.
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