Entraron para grabar un simple, pero terminaron grabando un EP, que fue un éxito y que catapultó la carrera de Paraná en Europa.
En 1953 Luis Alberto del Paraná convocó a Agustín Barboza para reformar Los Paraguayos. Iban a tener el apoyo del Gobierno paraguayo, a través de la intermediación de Epifanio Méndez Fleitas, para difundir las polcas y guaranias.
Necesitaban un arpista, Barboza sugiere a Alejandro Villamayor, pero Paraná quería a Digno García, porque también cantaba. Barboza estuvo de acuerdo y convocaron al autor de “Cascada”, quien ya había tocado con Paraná en el primer trío Los Paraguayos, en el que estaba Humberto Barúa, radicado en Perú.
Llegaron a Génova el 1 de mayo de 1954. En Italia contactaron con Óscar Birks, quien sería su manager. Les consiguió algunas actuaciones en Radio Vaticano y en la televisión italiana.
Luego, a través del cónsul paraguayo en Bélgica, Waldemar Morínigo, consiguieron una prueba de grabación en la filial de la Philips en Amberes. Viajaron en un auto Studebaker que compraron especialmente para moverse en Europa.
Barboza cuenta en su libro “Ruego y camino” que Paraná quería grabar algunas canciones latinoamericanas, pero él insistió en que la misión del grupo era grabar canciones paraguayas. Y así lo hicieron. Ya en el estudio grabaron primero “Mi dicha lejana”, de Emigdio Ayala Báez, y “Galopera”, de Mauricio Cardozo Ocampo.
Cuando terminaron, el ingeniero de sonido les pidió que sigan grabando. Siguieron con “Cascada”, “Flor de Pilar”, “Mi destino”, “Florecita de mi cielo”, “Viva la vida, viva el amor” y “Así canta mi patria”.
Barboza cuenta en su libro que el ingeniero se había enganchado con la música y que no necesitaban ningún retoque de estudio. La grabación fue enviada a la sede principal en Holanda, que autorizó la edición del disco.
Durante el verano europeo el grupo siguió actuando en casinos, teatros y night clubs de Bélgica, Francia, Mónaco, Alemania. En Francia compartieron escenario con el cantautor George Brassens.
El éxito del grupo fue creciendo durante todo el año, impulsado además por ese primer disco. A fin de año la Philips quería grabar un segundo disco, que se puso a la venta en la época de Navidad. Para ese entonces el apoyo del sello era completo. Los discos tenían muy buena venta y antes de la mitad de 1955 el trío recibió su primer disco de oro, de manos del director general de Philips.
En octubre grabaron su tercer disco acompañados de una orquesta y, en 1956, Paraná sugirió separar el trío. Ya la tarea inicial estaba cumplida. Cada uno emprendió su carrera formando sus propios conjuntos.
