“El rey” apuesta a lo seguro

El cantante Roberto Carlos demostró, en la noche del sábado, que sabe con qué cartas jugar para meterse al público en el bolsillo, apelando a un repertorio compuesto por los clásicos de sus más de 50 años de carrera. Unas 5.000 personas fueron a verlo al nuevo SND Arena.

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Luego de cuatro años, Roberto Carlos se reencontró con el público paraguayo en el marco de la gira “Amor sin límite”, nombre que también lleva su último álbum, pero del que nada se escuchó en el repertorio. El artista de 78 años decidió interpretar aquellas canciones que lo consagraron como el rey de la música romántica.

Fue así que tras una obertura musical y un video que repasó los principales momentos de su trayectoria, Roberto Carlos se hizo presente en el escenario minutos después de las diez de la noche. Con un traje azul francia, remera blanca y zapatos en juego, puso su voz a “Emociones”, en medio de los gritos de euforia del público.

A lo largo de la noche, la interacción con la gente fue constante y el cantante no tuvo problemas en elogiar al escenario que lo recibió, como tampoco para expresar “el cariño que siempre he sentido por ustedes”.

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La balada “¿Qué será de ti?” apareció en el repertorio, seguida de la ya clásica “Cama y mesa”, acompañado por su impecable banda compuesta por una docena de músicos. Para “Detalles” tomó la guitarra acústica, mientras que con su voz, que sigue intacta a pesar de los años, dio paso a un “Desahogo”, en medio de un gran suspiro. El recuerdo de su madre se hizo presente con “Lady Laura”, señalando que cuando la interpreta “ya no hay alegría, pero que el amor es más grande”.

Con aires de samba, la “Mujer pequeña” se hizo luego presente en la lluviosa noche con una gran picardía en su lírica, la misma con la que el cantante hace referencia al “único tema” que no había abordado en sus canciones: el sexo.

Recordó que una vez le preguntaron sobre sus tres cosas favoritas y señaló que la segunda era el sexo, la primera era el sexo con amor, mientras el público estalló en un aplauso; y la tercera, una buena taza de helado. Fue así que dio paso a “Propuesta”, seguida de “Cóncavo y convexo”.

Tras una potente introducción de jazz, “Mi cacharrito” invitó a viajar hasta los años de la Joven Guardia, para luego desembarcar en la participación del artista en los festivales de la Canción de San Remo, Italia. “Fue en el año mil novecientos… ya no me acuerdo”, dijo entre risas.

Rememoró que el primer año sorpresivamente ganó el festival, pero al año siguiente fue con una canción favorita que no logró galardones. Sin embargo, esta se convirtió en uno de los grandes éxitos de su carrera, aunque hasta la fecha no comprenda muy bien de qué habla la letra. Se trata de la clásica “Un gato en la oscuridad”, que fue intensamente coreada por el público.

La energía siguió subiendo con “Ese tipo soy yo”, para luego dar paso a una versión en portuñol de “La distancia”.

Con “El día que me quieras” rindió un homenaje a Carlos Gardel, al que lo describió como un cantante perfecto; para luego dar paso a la presentación de toda su orquesta. Su banda está compuesta por cinco músicos en la sección de vientos, dos coristas, dos guitarristas, un baterista, un bajista, un tecladista, un percusionista y un director musical; a quienes los define como parte de su familia.

El tramo final llegó con “Amigo” y “Jesús Cristo”, en la que repartió rosas al público, mientras muchos de los que estaban ubicados en los sectores VIP comenzaron a retirarse pensando que se trataba del último tema. Sin embargo, el bis no se hizo esperar y dio paso a la balada “Amada amante”, antes de conformar un gran coro con “Un millón de amigos”. El cierre se dio a ritmo de bolero con “Solamente una vez”.

La apertura del concierto estuvo a cargo de la renovada formación Ceiba, con los cantantes José Gaona, Lalo Monte y Marcos Kazanetz, que conforman un muy buen trío de voces. Presentaron baladas propias como “Bien de hombres” y “Cómo olvidarte”, así como una versión de “A puro dolor”. malonso@abc.com.py

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