El doctor Erasmo González habla de su obra y el contenido de la misma.
–¿López podía enfrentar al enemigo con posibilidad de triunfo en Amambay?
–No, pues para 1869 el ejército de López estaba en constante retirada. Carecía de elementos humanos aptos para afrontar la batalla. Los soldados se encontraban agotados y carentes no solo de armas, también de alimentos y salud.
–¿Por qué muchos desertaron en el trayecto del Amambay?
–Porque ya no podían seguir la marcha, pues el cansancio era tal que muchos llegaron a perecer por ello. Otros querían saber algo de sus familias. Además, López tomó drásticas medidas que a más de uno le habrá hecho recapacitar si valía la pena tanto sacrificio.
–Pero hubo otros que pese a la inminente derrota acompañaron a López hasta el final.
–Se debe entender el liderazgo que tenía López, capaz de atraer hasta el final a varios de sus soldados, que creían defender a su patria con el Mariscal; sin dejar de reconocer que también existían castigos para los desertores.
–¿Cuál era el ánimo de los jefes aliados en la fase final de la guerra?
–Las críticas de la opinión pública volvieron tan impopular la guerra que los gobiernos se sintieron presionados para terminar la lucha con el Paraguay. Los propios comandantes se encontraban desanimados y eso se comprueba con el testimonio, rescatado por Efraím Cardozo, del Conde D’Eu, que a toda costa quería abandonar el campo de batalla.
–¿Qué pasó con Bernardino Caballero en Cerro Corá?
–Solano López lo salvó de una muerte segura, pues unas semanas antes fue enviado a buscar ganado para las tropas. No estuvo en la última batalla. El general Francisco Roa, Panchito López, Aguiar, Ávalos, entre otros, fueron asesinados en Cerro Corá.
–¿Quiénes de los que formaron parte del gobierno de López murieron en Cerro Corá?
–Además del propio Presidente, fallecieron el anciano vicepresidente Francisco Domingo Sánchez y el ministro de Relaciones Exteriores, Luis Caminos.
–¿Reconoció el Mariscal el esfuerzo de sus soldados en la etapa final de la guerra?
–Sí, otorgándoles una condecoración conocida como la Medalla del Amambay al vencer penurias y fatigas, según expresa ese reconocimiento.
–Sobre Cerro Corá existen varias memorias. ¿Qué testimonios rescata usted en el libro?
–Hay varios testimonios de soldados que estuvieron en Cerro Corá. Rescatamos las versiones del coronel Juan Crisóstomo Centurión, el general Francisco Isidoro Resquín, el coronel Silvestre Aveiro, entre otros. Sus vivencias sirven para comprender aquella terrible lucha.
