Hallan bombas de la Guerra del Chaco

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Tras un trabajo de excavación de unos 10 días en el Fortín Nanawa, un equipo de cuatro personas encontró bombas, una de ellas sin detonar, que datan de la Guerra del Chaco (1932-1935). Las arqueólogas Esther Breithoff y Ruth Alison Benítez destacaron el valor histórico de los hallazgos y la necesidad de contar con más recursos.

Benítez explicó que, en el caso de la bomba sin detonar, se necesitará la intervención de los expertos en explosivos, para determinar si es necesario realizar la detonación. “Si no tiene peligro, se la puede traer como material arqueológico”, detalló.

Agregó que dicha bomba no representa un riesgo para la población, porque se halla en una zona despoblada en la que solo circulan animales silvestres.

La bomba, que habría sido de aviación, se suma a otros elementos encontrados durante la excavación, realizada en el marco de la tesis de doctorado que Breithoff presentará ante la Universidad de Bristol, Inglaterra.

El trabajo dio como resultado el hallazgo de botones, suelas de bota, balas y otros elementos que fueron utilizados durante la Guerra del Chaco.

Breithoff comentó que su interés hacia dicha guerra surgió después de haber vivido un año en Chile.

“Siempre quise volver a América del Sur para hacer un doctorado”, comentó, al tiempo de señalar que como su especialidad son los conflictos bélicos modernos, se decidió por la Guerra del Chaco porque es prácticamente desconocida en Inglaterra. “Esto me sorprendió mucho, porque fue la guerra más sangrienta del siglo XX en América del Sur”, dijo.

Recordó que contactó con Benítez a través de internet, al tiempo de expresar su sorpresa por el poco desarrollo de la arqueología en nuestro país.

“Cuando fuimos al monte, a Nanawa, fue muy emocionante porque en Europa es casi imposible encontrar un sitio tan virgen. Nadie lo tocó”, destacó. En este sentido, señaló la importancia de que solamente las personas entendidas en la materia realicen este tipo de excavaciones.

Breithoff también remarcó el potencial del lugar y su intención de seguir con las excavaciones, pero con más recursos y el apoyo de las Fuerzas Armadas.

“Nosotros estuvimos solo en una línea de trinchera, que tiene más de 500 posiciones, que son los espacios donde estaban de a dos o tres soldados. Entre dos no vamos a terminar nunca en un año 500 posiciones”, agregó Benítez, subrayando la importancia de continuar con esta investigación que podría aportar más datos a la historia.

Por su parte, el Arq. José Calvo, coordinador de patrimonio de la SNC, destacó que hay una mayor conciencia de la ciudadanía con respecto a la conservación del patrimonio.