En plena etapa de proyección mundial, el pintor paraguayo, radicado desde hace siete años en Miami (EE.UU.), sigue fortaleciendo su obra, marcando presencia en galerías de Corea del Sur, China Continental y Europa.
Un día tomó sus pinceles, armó la valija de los sueños y se lanzó a la conquista de nuevos públicos para sus cuadros. Y con la idea de confrontar en el exterior el fruto de su talento y el desafío de crecer, aterrizó en Miami, Estados Unidos. No se lanzó a una aventura experimental a ciegas, antes ya había llevado obras a Europa, con excelente aceptación. “Me era más fácil moverme de Miami a Europa y Asia, pero sin descuidar Sudamérica”, dice a modo de justificación por la partida.
Su elección no pudo ser más acertada. A la par de pintar para galerías americanas, siguió su relación con galerías de Corea del Sur, y hace tres años ingresó a la difícil China Continental.
“Trabajo desde hace catorce años para la galería de Mister Kin, en Seúl, y este año tuve el honor de participar de la Feria Internacional, a nivel de artista. Normalmente las ferias internacionales son vía galerías”, aclara con una sonrisa de satisfacción.
Su acercamiento al maestro español del realismo, Antonio López García -de quien se declara admirador-, le abrió la posibilidad de introducirse en la élite de artistas del circuito madrileño, pero las perspectivas dieron un giro inesperado y se le abrieron posibilidades para una muestra en el Instituto Cervantes de Tokio, la capital del Japón (del 10 al 26 de mayo próximo). “Tendría que haber sido en octubre, pero se adelantó para mayo. Lo mismo esto me da la posibilidad buena de proyectar trabajos con galeristas de Madrid y, a la vez, empezar a consolidarme en Tokio, que tengo pendiente”.
¿Qué temática va a presentar? “Para esta muestra de Tokio me están exigiendo mostrar un abanico de posibilidades. En China hay temáticas que no se pueden desarrollar, como lo religioso. Es decir, a veces el mercado condiciona la temática. En Seúl, por ejemplo, ya tengo la libertad de pintar y expresar lo que yo quiero”.
Hernán Miranda considera que se encuentra en un momento crucial de su carrera como pintor. “Estoy en una transición muy importante en mi pintura. Yo no soy un pintor hiperrealista, como mucha gente trata de encasillarme. A mí me gusta más la pintura realista, trato de salir del efecto fotográfico, pero al mismo tiempo estoy condicionado por la técnica del birrealismo, que en cierta parte de la obra debe haber un realismo preciosista, jugando con la técnica hiperrealista, pero sin hacer hiperrealismo”.
Artista como es, el hombre tiene clara la película y sabe qué busca lograr con sus cuadros. “Quiero que se sienta más pintura, pero al mismo tiempo necesito el virtuosismo del hiperrealismo en ciertos detalles para integrar lo real con lo virtual, que es lo que estoy haciendo ahora con el birrealismo, donde trabajo sobre soportes de telas estampadas”.
Su desafío -confiesa a viva voz- es jugar con las posibilidades que el manejo de técnicas otorga.
“Es saber en qué momento darle a cada obra la rigurosidad académica de una pintura bien clásica, que sea pintura con textura, que se sienta pintura y al mismo tiempo jugar con el realismo fotográfico también. Como que vayan conviviendo dos lenguajes en una misma pintura, donde el soporte empieza a actuar como una técnica mixta”.
Si bien nunca descuidó presencia en el mercado paraguayo, lleva largos años sin organizar una exposición individual. ¿Tiene pensado alguna muestra en Asunción este año?
“Se hace difícil por varios motivos, pero no descarto la idea de realizar una que no sea comercial, sino que permita al público apreciar la temática que ahora estoy llevando por el mundo”.
A mediados de este año, Hernán planea cambiar de aires: quiere mudarse a Charlotte, Carolina del Norte, para tener un contacto pleno con el público norteamericano, ya que en Miami su obra llega más a los latinos.
Para el año 2014 Hernán Miranda tiene planificado llevar su pintura a Rusia. “Tengo tantos proyectos, pues manejo varias propuestas que me van a permitir llegar a más lugares del mundo con mi obra”, dice muy entusiasmado el artista.
Sobre la durabilidad de las telas estampadas que acostumbra a utilizar como lienzo señala: “Lógicamente tienen un buen tratamiento, un buen encolado, son telas impermeables a las que voy trabajando y hay veces en que al preparar mucho, inclusive los detalles se me pierden y yo los vuelvo a pintar, a integrar ya con la interacción de mi mano la misma figura que tenía originalmente”.
Hernán Agustín Miranda Mendoza nació en Concepción el 2 de febrero de 1960. Es pintor autodidacta.
Del 93 al 97 enseñó en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Tiene en su haber más de 220 exposiciones colectivas y unas 25 individuales en Paraguay y en el exterior. En 1996 expuso en “Van Goethem Fine Art” de Washington, EE.UU. En el año 2000 presentó sus cuadros en “Gallerie Salucci” de París, Francia, y también en la “Gana Art Center” de Seúl, Corea del Sur.
En 2011 Tejidos Pilar presentó su colección Tapicería 2012, en la que el pintor exhibió obras realizadas sobre las telas estampadas, siguiendo los trazos de los tejidos, con uso de la técnica de birrealismo, que combina lo virtual con lo real.
yubi@abc.com.py
Fotos: ABC/Celso Ríos
