La apasionante historia de la revolución de 1936

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El 17 de febrero de 1936, una rápida movilización militar terminó con el gobierno liberal de Eusebio Ayala. Pocos días después, tras su exilio en Uruguay, llegaría a Asunción el coronel Rafael Franco, héroe del Chaco y militar de gran carisma, para asumir como presidente de la República e iniciar un breve gobierno que dejó varias lecciones.

De acuerdo con el prólogo del libro, escrito por el doctor Herib Caballero Campos, director de la colección, el autor de “La revolución de 1936” explica detenidamente cómo las condiciones en las que se encontraba el país y la situación internacional permitieron la alianza entre diversos sectores políticos antiliberales, que mediante la acción de jóvenes oficiales del Ejército conformaron el gobierno del coronel Rafael Franco, quien era uno de los más populares jefes militares en la contienda chaqueña.

La decidida influencia de la ideología nacionalista en las acciones del gobierno febrerista de Franco –continúa Caballero Campos– es abordada mediante el análisis de los aspectos vinculados a la reivindicación de dicho personaje histórico que ocuparía, a partir de febrero de 1936, el sitial principal en el “Panteón Nacionalista” paraguayo en sustitución del general José Eduvigis Díaz, que ocupaba dicha preeminencia desde fines del siglo XIX.

Un capítulo del libro de José Arce Farina analiza el texto del Decreto Ley 152, mediante el cual se pretendió declarar a la revolución como identificada con el Estado paraguayo.

Debido a demandas de sectores de izquierda dentro del propio movimiento febrerista, así como por el decidido reclamo de los estudiantes y obreros, dicho decreto fue dejado sin efecto por lo que no fue aplicado.

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Además, son descritas las obras emprendidas por el gobierno revolucionario en materia social, que abarcaban la reforma agraria, la creación de un Sistema Nacional de Salud y del Departamento Nacional del Trabajo que regularía la relación obrero patronal.

El libro escrito por José Arce –según el criterio del prologuista– ilumina un proceso que implicó la lucha entre dos modelos políticos de país.

“Dos modelos que tenían diferencias sustanciales en cuanto a lo que significaba la democracia y cómo se debía lograr el desarrollo de la sociedad paraguaya”.