En su avance en territorio uruguayo, el sargento mayor Pedro Duarte, convencido del inevitable choque contra las fuerzas de la vanguardia aliada comandada por el general Venancio Flores, se dispuso a combatir en los campos aledaños al arroyo Yatay. Era el 17 de agosto de 1865.
José Arce Farina detalla qué pasó entonces.
–¿Qué medidas tomó Duarte ante la inminencia del combate?
–Estableció su línea de batalla en la pendiente de una loma que desciende hacia el arroyo Yatay, cubierto su frente por las compañías de cazadores desplegados en guerrillas y abrigado detrás de unas trincheras que ocupaban la parte alta de la cuchilla.
–¿Cuál era la fuerza paraguaya?
–Los batallones de infantería 24 y 16, al mando de los tenientes Zorrilla y Patiño. Duarte comandó la caballería. Los paraguayos eran 3.000 combatientes; los aliados, 12.000. Los primeros sin ninguna pieza de artillería, los enemigos apoyados por 32 bocas de fuego.
–El final fue trágico, ¿verdad?
–Al final de la batalla quedaron 1.700 paraguayos muertos y más de 500 heridos.
–En el libro se afirma que Estigarribia no ayudó a Duarte, ¿por qué?
–Desde la encerrona en Uruguayana el comandante Antonio de la Cruz Estigarribia cambió radicalmente de conducta. Recibió en varias ocasiones la visita de miembros de la Legión Paraguaya con propuestas de capitulación.
–¿Era un hombre influenciable?
–Su chatura intelectual hizo que un grupo de “asesores” compuesto por el sacerdote Ignacio Duarte y dos uruguayos al servicio de las armas paraguayas, Pedro Sipitria y Justiniano Salvanach, influenciaran en sus decisiones.
–Y desoyó las órdenes del mariscal López, ¿no?
–El mariscal López ordenó que ambas columnas, la de Duarte y la de Estigarribia, se dieran auxilio en caso de complicaciones. El mayor Duarte solicitó ayuda en reiteradas ocasiones ante el avance enemigo en Yatay, invocando la orden del mariscal. Todos sus pedidos, curiosamente, fueron desoídos por Estigarribia.
–¿Qué sucedió con los prisioneros paraguayos tras la batalla de Yatay?
–Los heridos fueron rematados por orden del sanguinario caudillo uruguayo Venancio Flores, sin miramiento de las convenciones que tratan sobre vulnerados en combate. Los restantes sobrevivientes fueron vendidos como esclavos u obligados a combatir contra su patria.
–¿Qué pasó con Duarte?
–Fue llevado prisionero a la Argentina, no sin antes, recibir todo tipo de improperios y amenazas de muerte por parte del comandante oriental.
–¿Qué consecuencias tuvo para el desarrollo ulterior de la guerra el fracaso de la campaña de Uruguayana?
–Esta campaña marcó el derrotero de las armas paraguayas y la culminación de una primera fase que pretendía, descabelladamente o no, llevar una campaña relámpago apelando al factor sorpresa y a la incipiente organización de las fuerzas aliadas.
–¿Por qué no resultó?
–Porque hubo un rosario de errores en todos los ámbitos.
