GUALEGUAYCHÚ, Prov. de Entre Ríos, Argentina (Aldo Benítez, especial). El Indio Solari convocó a sus fieles seguidores para presentar su último material “Pajaritos Bravos Muchachitos” que grabó con la banda Los Fundamentalistas. Además, el show tenía en esta ocasión un ingrediente especial, tocar de nuevo con tres de los integrantes de la mítica banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: el bajista Semilla Bucciarelli, el baterista Walter Sidotti y el saxofonista Sergio Dawi.
Me tocó nuevamente presenciar un concierto del Indio Solari, esta vez en Gualeguaychú, en donde se registró el récord máximo de tickets vendidos para un concierto de rock en Argentina. Difícil describir, para quienes sentimos esta pasión musical, las sensaciones que despierta estar presente en un evento así. Porque esto del Indio no se trata solamente de un concierto. Es el conjunto de un montón de cosas que lo hacen un evento único en cada presentación.
La atmósfera ricotera de la previa es simplemente única. Miles de personas, que llegan desde distintas partes, disfrutan de las horas antes del concierto. Hay peñas, que se arman en torno a fogatas. Cada quien porta su bandera, identificándose con una simbólica frase.
Para lo de Gualeguaychú, desde Paraguay, se armaron tours con unos 200 ricoteros que participaron de la fiesta. Con banderas y camisetas, los paraguayos marcaron presencia. Para llegar al hipódromo, en donde se realizó el show, había como casi cuatro kilómetros de una caminata multitudinaria. La ciudad estaba paralizada. Los compatriotas caminaron con la bandera paraguaya en lo alto y recibieron aplausos mientras pasaban. Gente con camisetas de Cerro y Olimpia, de Boca y de Ríver, cantando y abrazándose. Es como que no hay fronteras emocionales.
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Lo mejor de todo esto es, justamente, lo que se genera antes. La fiesta de la gente, esa multitud que no es multitud, sino familia cuando se comparte algo tan genuino. Los niños, en brazos de sus padres, las parejas disfrutando. Impresionaba ver la gran cantidad de personas con alguna discapacidad que llegaron hasta el hipódromo, ya sea con muletas o en sillas de ruedas. La fiesta es para todos. No hay diferencias de edades, sociales, religiosas o de clubes. Solo vale ser seguidor de la pasión ricotera para vivir estos momentos.
Así como sucedió con el concierto de Mendoza, en setiembre de 2013, esta vez se presentaron varios inconvenientes para los fanáticos. Si en Mendoza fue el tremendo frío, en Gualeguaychú fue el incómodo barro que se formó en el hipódromo por las lluvias en los días previos. Parecía de nuevo una prueba que hacía el propio Indio para ver hasta dónde aguanta su gente, que respondió de nuevo con toda la adrenalina en dos horas de exaltación musical, y con varios días de una previa popular.
El concierto
El Indio arrancó cerca de las 22:00 con “Nike! es la cultura” y, como ya es tradicional, habló después de su primer tema: “Cada vez somos más” tiró, para después agradecer la fidelidad de la gente. De su disco nuevo, metió en escena a “Los Pájaros que cantan sobre la selva de Internet!”, “Chau Mohicano”, “Había Una Vez”, “Beemedobleve”, “A la Luz de la Luna” y “Pajarita pechiblanca”, que tocó con Sidotti, Semilla y Dawi, exintegrantes de los Redondos, para el delirio de la gente y el “vamoo los redooo...” que se escuchaba en todo el predio.
Con “Me matan limón”, canción grabada con Los Redondos, se vino el primer delirio y la humorada del Indio: “ahora tocaremos el tema de una novela” para anunciar el tema que hace alusión a los últimos momentos de Pablo Escobar Gaviria, el famoso narco colombiano.
Luego siguieron otros clásicos ricoteros como “El infierno está Encantador”, “Caña seca y un membrillo” y “Martinis y Tafiroles”. De su repertorio como solista el Indio hizo temblar el hipódromo con “Todos a los Botes” y “Black Russian”, entre otros.
El “test de Elisa”
En medio del concierto, Solari se tomó tiempo para hablar sobre la importancia de hacer el test de Elisa para detectar en forma temprana el VIH, “medicarse a tiempo para una vida larga y buena”.
Se refirió al problema del barro; dijo que intentaron evitarlo poniendo lonas, pero que fue imposible por la cantidad de lluvia que cayó y pidió las disculpas del caso.
Habló también sobre la carta que le enviaron las Abuelas de la Plaza de Mayo de la ciudad, pidiendo que se tenga memoria para que ya no haya dictadura, y cerró su breve alocución con esta frase: “La memoria es el único paraíso del que no nos pueden expulsar”.
El barro, principal enemigo de la noche, se fue convirtiendo en laguna a medida que terminaba el concierto, mientras que los ex-Redondos volvieron al escenario para hacer delirar a todos con “Todo un Palo” y luego terminar la noche con “Ji Ji Ji” y el pogo más grande del mundo.
Algunos problemas con el sonido –probablemente por la ubicación de los equipos, para tratar de llegar a todos– y que los 65 años que lleva encima el Indio Solari hicieron que esta no haya sido, tal vez, en calidad de sonido la mejor presentación del Indio. Igual, seguro de que la mayoría de quienes soportaron el frío, el barro, los kilómetros de viaje, las largas caminatas, lo volverían a hacer.
No caben dudas de que Gualeguaychú, cuyo nombre es una deformación del término guaraní “Yaguarï Guasu”, que significa Río del Tigre Grande, según la información de la web de su centro de turismo, no podrá olvidar el 12 de abril de 2014. El día en que una leyenda del rock latinoamericano escribió parte de su historia, acompañado de su gente.
