Primeros periódicos ilustrados

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La colección historiográfica que vienen publicando ABC Color y El Lector presentará el domingo, con el ejemplar de nuestro diario, su noveno título: “El periodismo en la guerra”, un vibrante relato de Bernardo Neri Farina acerca de un aspecto poco conocido de aquel quinquenio terrible.

La Guerra contra la Triple Alianza vio nacer, en medio del holocausto, los primeros periódicos con ilustraciones en nuestro país, especialmente en forma de grabados. Aquellos periódicos ilustrados fueron una gran novedad en esa contienda.

Por otra parte, dichos medios, El Centinela, Cabichuí, Lambaré y La Estrella, utilizaron un lenguaje popular que se vio arropado en el idioma guaraní, usado también por primera vez en ese tipo de publicaciones.

Solo El Semanario, periódico anterior a los cuatro citados, mantuvo el estilo sobrio en sus textos mientras pervivió.

Josefina Plá explicaba que, a través de los aproximadamente cuatrocientos grabados de Cabichuí, se puede seguir el desarrollo del drama bélico y la trayectoria sicológica de la defensa durante un año.

La artista, periodista y crítica de arte destacaba la unidad en el estilo de los grabadores, hecho llamativo, pues no hubo antes de la guerra una escuela de arte gráfico.

“Los rasgos personales se funden en la unanimidad del acento, sin por ello caer en una cansadora coincidencia o reiteración de los recursos intencionales y plásticos”.

Apuntaba, entre todos los grabadores, al sanlorenzano Saturio Ríos como el posible maestro, por haber estado en Europa.

El sábado 25 de abril de 1867, con la dirección del boliviano Tristán Roca, apareció el primero de los cuatro periódicos de trinchera nacidos en plena guerra: el semanario El Centinela.

Se autoproclama como serio-jocoso. Contaba con una sección escrita en idioma guaraní. Como innovación, y para reforzar el contenido textual, incluía grabados del arquitecto italiano Alejandro Ravizza, según José Antonio Vázquez, en técnica de xilografía.

Aquel fue el primer periódico ilustrado del Paraguay.

Los dos primeros grabados aparecieron en su edición número dos y fueron obras respectivas de Manuel L. Colunga y Juan José Benítez.

De acuerdo con Ticio Escobar, los grabados de El Centinela, así como los de Cabichuí, constituyeron el fenómeno más importante de la práctica visual paraguaya hasta el siglo XIX: “uno de los casos más significativos en la historia del arte gráfico latinoamericano de la época”.