Las dos obras a que accederá mañana el público son: “Causas de la guerra”, de Ricardo Caballero Aquino, y “Los aliados”, de Juan Bautista Rivarola Paoli, con un precio total de G. 22.000 incluyendo el diario.
En el libro número uno, Caballero Aquino expresa que “la Guerra de la Triple Alianza fue, sin haber sido buscado ex profeso, un episodio fundacional para los victoriosos y un predecible fin de ciclo para el Paraguay”.
Agrega que “de ese enfrentamiento militar que debió ser apenas una rápida expedición punitiva contra el Paraguay por los extravíos iniciales de su gobernante, se convirtió en una dilatada e interminable guerra total al estilo de Las Termópilas donde el fin llegaría con la muerte del último de los defensores”.
En un capítulo de su libro, el historiador y diplomático rememora qué sucedería tras la guerra a los conductores de la tríplice. Al emperador Pedro II le costó su corona, que le fue arrebatada por unos capitanes de la Triple Alianza, y Bartolomé Mitre, “verdadero fundador de la Argentina moderna”, vivió mucho pero apartado de toda relevancia política. Venancio Flores, en el fondo el indirecto causante de las hostilidades, fue muerto a puñaladas en plena calle por sus propios compatriotas mientras la guerra se extendía por dos años más.
Por su parte, en “Los aliados”, el libro número dos, que también aparecerá el domingo 15, Rivarola Paoli ubica el perfil de los tres países que vinieron contra el Paraguay: Argentina, Brasil y Uruguay.
Recuerda, asimismo, antecedentes de conflictos en la región que antecedieron a la Guerra del Paraguay. Así, señala que “el 3 de febrero de 1852, en Caseros, el ejército Aliado compuesto de brasileños, uruguayos, bonaerenses, correntinos, entrerrianos y santafecinos, luego de una corta batalla, provocó la huida del dictador Juan Manuel de Rosas”.
Los antecedentes de Caseros –expresa Rivarola Paoli– fueron proclamados por la demagogia política, como solidaridad de los pueblos del Plata en su lucha contra las tiranías, principio con que más tarde se pretendió justificar la triple alianza contra el Paraguay.
Agrega el autor que “la semejanza entre el pacto público destinado a derribar a Rosas y el tratado secreto concebido para destruir al Paraguay existió realmente, y ella consistió en la solidaridad de tres grupos internacionales oligárquicos, a saber: el esclavócrata brasileño, el tradicional porteño y el colorado oriental. En ambos casos se invocarían la guerra a los déspotas respectivos y la libertad de los pueblos oprimidos, bajo el empuje de dinero y tropas del Brasil, embarcado en la tarea de reducir el progreso de repúblicas vecinas y en extender su protectorado”.
Montevideo, Buenos Aires y Asunción conocieron a su turno el impacto de las botas imperiales. Los coligados usaron como caballeriza la Pirámide de Mayo en Buenos Aires y la catedral de Asunción, apunta Rivarola Paoli.
