–Usted señala que el régimen de Stroessner fue una degeneración nacionalista.
–El nacionalismo es una ideología que con sus luces y sombras puede ser funcional para el desarrollo de los pueblos, mientras no se convierta en una simple ideología instrumental de dominación. En el caso del Paraguay, por su trágica historia, es casi impensable cualquier ideología sin este ingrediente nacionalista. Inficionó todas las ideologías del país, incluso las internacionalistas como el marxismo y el liberalismo. En el caso del coloradismo, partido claramente nacionalista, Stroessner reorientó un nacionalismo sano hacia una degeneración decadente que se limitó a la utilización ritual de sus símbolos sin ningún contenido programático reivindicador.
–¿En qué medida el reencuentro partidario del 27 de octubre de 1955 ayudó a consolidar la figura de Alfredo Stroessner?
–El reencuentro partidario del 27 de octubre fue crucial para asegurar la hegemonía ascendente de Stroessner. Allí se formalizó, excluido Epifanio Méndez, la alianza entre las Fuerzas Armadas y el aparato del Partido Colorado. Se redefinieron los espacios de poder y gobierno y las condiciones de subordinación y lealtad. Fue la formalización del acatamiento del resto de las fuerzas internas coloradas desgastada por su sangrienta anarquía al nuevo liderazgo militar. La necesidad de estabilidad era lo más importante en la emergencia.
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–¿ A qué denomina el matrimonio de conveniencia entre la ANR y el gobierno de Stroessner?
–Estabilizado el sistema político entre los militares y los colorados oficialistas que apoyaron a Stroessner, ambos sectores quitaron beneficios. Los militares, el poder y sus privilegios sin límites; los colorados, una expansión política y experiencia en el ejercicio del poder y sus privilegios y el juego electoral que les dio ventajas competitivas durante varios años.
–¿Cuál es el estilo de liderazgo que legó Alfredo Stroessner?
–Su peor herencia es su legado político en cómo se reconstruyó la imaginación popular en sus vínculos con la política. No está claro si esta concepción de la política es anterior a la dictadura, pero sin dudar esta ayudó a fortalecerla. Es grave asimilar la praxis política al interés personal, el ascenso económico y social. Estas desviaciones que nos mantienen en la postración actual y en la falta de eficiencia en el Estado son el resultado de un Estado parternalista y prebendario.
