Si todo sale como está previsto, el módulo de exploración Philae se separará de la sonda espacial europea Rosetta y se posará en el cometa 67P/Churyumov-Geramisenko.
Desde el 6 de agosto pasado, la sonda no habitada Rosetta se desplaza a escasos kilómetros del cuerpo celeste, acompañándolo en su desplazamiento a medida que se aproxima al Sol.
El módulo Philae permitirá explorar directamente el núcleo del cometa, es decir la parte sólida que por el efecto de la radiación solar genera la “coma” o cabellera y deja una cola visible de gases y polvo.
El cometa se encuentra actualmente viajando entre las órbitas de Júpiter y de Marte. Mide unos cuatro kilómetros de diámetro, con una forma irregular, semejante a la de un pato de juguete para la bañera.
A causa de su tamaño reducido, el cometa apenas genera fuerza de gravedad, por lo que será suficiente un leve impulso mecánico desde la sonda Rosetta para lanzar la operación de aproximación de Philae: siete horas de lenta caída libre que alcanzará la velocidad de un metro por segundo en el momento del impacto.
El descenso comenzará a las 08:35 GMT del 12 de noviembre y se espera que hacia las 16:00 GMT del mismo día se tengan las primeras informaciones del contacto con el cometa.
A la velocidad de la luz, los datos enviados a la Tierra mediante señal de radio tardarán 28 minutos y 20 segundos en llegar al centro de operaciones de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Darmstadt, Alemania.
Posibles sorpresas
Repleto de instrumentos de observación, Philae carece de sistema de desplazamiento autónomo, tiene el tamaño aproximado de un frigorífico y pesa unos 100 kilos.
La superficie del cometa está cubierta de polvo, su temperatura es de unos 70 ºC bajo cero y nada garantiza la ausencia de imprevistos. Se desconoce con qué se va a topar exactamente el robot y si la superficie del cometa será blanda como ceniza o dura como la roca o el hielo.
El lugar en la superficie del cuerpo celeste escogido para posar al módulo fue bautizado como Agilkia, un nombre que hace referencia al Antiguo Egipto, al igual que Philae, la isla del Nilo donde estaban los jeroglíficos que permitieron descifrar la famosa piedra de Rosetta.
Se trata de una zona no exenta de trampas, con cientos de rocas de entre 50 cm y 50 metros de diámetro y pendientes superiores a los 30º, por lo que el módulo tiene un 18% de probabilidades de caer en un lugar impropio.
Los instrumentos de observación de Philae comenzarán a operar durante la caída y el robot enviará imágenes del periplo incluso antes de posarse.
