Amigo del gol

Creció en el fútbol con goles y alcanzó un alto nivel de consideración, como deportista y persona. Francisco Ferreira inició su carrera profesional en Luqueño, tuvo el privilegio de militar en los grandes, Olimpia y Cerro Porteño, además de competir en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Un definidor letal que tuvo una dilatada trayectoria y que la repasamos a continuación.

Imágenes de Francisco Ferreira con familiares, festejando goles con Luqueño y Cerro Porteño, su paso por Olimpia y con su amigo Víctor Genes.
Imágenes de Francisco Ferreira con familiares, festejando goles con Luqueño y Cerro Porteño, su paso por Olimpia y con su amigo Víctor Genes.Archivo, ABC Color

Francisco Flaminio Ferreira Romero nació el 17 de setiembre de 1970, en la cordillerana ciudad de Atyrá. Sus padres son Francisco y María Crisnilda, sus hermanos Juan Francisco, Virgilio, Patricia Librada y Rita María. Casado hace 30 años con María Lourdes. Sus hijos son Guadalupe (17) y Francisco (15). “Hace tres años volvimos a San Vicente, Atyrá, luego de haber vivido siete años en Asunción (Trinidad)”, mencionó.

Primeros pasos. “Comencé a los 15 años, en 1985 en el Cerro Porteño de Monte Alto, Atyrá, a unos cuatro kilómetros del Pueblo. A los 16, un amigo de la familia (Kiko Villalba) y con el permiso de mi padre, me acompaña a Luque para probar en las inferiores del Sportivo Luqueño. Con una o dos prácticas me llegó a fichar por el Sportivo. A partir de ahí empieza mi carrera deportiva formalmente

Crecimiento. “Luego de hacer dos temporadas en formativas debuto a los 19 contra Tembetary, marcando el gol del empate (1-1). El técnico que me hizo debutar fue Silvio Parodi. En junio de 1990 fui transferido al Saint Étienne de Francia y posteriormente cedido al Valence FC (filial), gracias a las recomendaciones del querido José Parodi.

Recorrido. “Luego de ser convocado a la selección Sub 23 para disputar los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, fui a préstamo por seis meses al Veracruz de México. Terminado el contrato retorno a Luqueño en 1993 y salí goleador del campeonato con 13 tantos. Al año siguiente ficho a préstamo en Olimpia y luego de quedar eliminado en la semifinal de la Copa Libertadores, antes de terminar mi vínculo, fui transferido al Banfield de Argentina”.

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Vuelta a casa. “En el 96 retorno a mi club de origen, Luqueño y jugamos la final del torneo Apertura contra Guaraní y la perdimos en penales. Fue el primer año de los torneos cortos. En el 97, con pase en mano, ficho por el Universitario de Lima, en el 98 por el Millonarios de Colombia, en el 99 por La Serena de Chile y en el 2000 retorno a Paraguay para fichar por Cerro Porteño. Ese mismo año fui goleador del campeonato paraguayo con 23 goles. Al año siguiente fui a Pachuca de México y retorno a Cerro Porteño para el Clausura 2001 en donde logramos el título absoluto”.

Siguiendo detrás de la pelota. “En junio del 2002 retorno a mi querido Luqueño. En el 2003 ficho por el Oriente Petrolero, el 2004 por el The Strongest de La Paz y en el 2005 me retiro profesionalmente del fútbol en dos etapas, en el Alianza Atlético y la Universidad César Vallejo de Perú”.

Un balance positivo. “En algunos clubes con más suceso, en otros no tanto, pero siempre en cada institución que trabajé, quedaron las puertas abiertas”.

La Albirroja. “No fueron muchas convocatorias, pero sí memorables e imborrables. Recuerdo con más cariño y nostalgia la selección Olímpica Sub 23 que compitió en Barcelona. No fui partícipe de la etapa clasificatoria en Asunción, pero tuve la bendición de estar en España. Ese grupo marcó una de las mejores generaciones, con Rubén Ruiz Díaz, César Velázquez (arqueros), “Chiqui” Arce, “Colorado” Gamarra, “Chito” Ayala, Ricardo Sanabria, Osvaldo Peralta, Julio Leiva, Juan Ramón Jara, Juan Marecos, “Pulpo” Duarte, Hugo Ranulfo Sosa, Harles Bourdier, Héctor Sosa, Gustavo Neffa, Guido Alvarenga, Mauro Caballero, “Yegritos’” (Julio César Yegros), “Campitos” (Jorge Campos), “Chiquito” Benítez, “Pepe’ Cardozo. Además tuve un par de convocatorias para las eliminatorias de Francia 1998 y Corea/Japón 2002.

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En los clubes grandes. “Fui un bendecido y privilegiado por poder jugar en los dos clubes más importantes del país. Nunca hubo ni encontré diferencias entre ellos. Disfruté al máximo. En Olimpia llegué a jugar la semifinal de la Libertadores del 94, donde perdimos por penales en Asunción. En aquel partido ganamos la vuelta 1-0 con mi gol y en penales perdimos 4-3 (frente a São Paulo). Con Cerro Porteño llegué a salir goleador absoluto en el 2000 y campeón absoluto 2001”.

Ingresos. “Gran parte de la plata ganada fue invertida en mi familia y hoy por mis hijos”.

El fútbol. “Fue todo para mí desde que empecé a ser profesional. Entendí que era una linda carrera en donde podía hacer lo que realmente quería y además ganar dinero para ayudar a sacar adelante a mi familia. Gracias al fútbol conocí muchas cosas, aprendí muchísimo, crecí en todos los sentidos de mi vida. No fue en vano haber llevado una vida disciplinada u ordenada porque eso me ayudó mucho a lo largo de mi carrera, prácticamente sin lesiones graves y hasta hoy, disfrutando del fútbol con amigos”.

Anécdota. “Las mejores fueron en los primeros años de mi carrera. Estando en Luqueño pasé algunos ‘apuros económicos’ y siempre nos ayudábamos con los compañeros que vivíamos debajo de la gradería del Feliciano Cáceres. Viviendo ahí se produjo el Golpe de Estado del 89 y no sabíamos qué es lo que estaba pasando”.

“Perdidos”. “Estábamos en la esquina del salón Rufo Galeano después de cenar. Ahí siempre nos parábamos luego de la cena antes de ir a la cama. Luego escuchamos los tiros pero pensábamos que era por el 3 de febrero, San Blas, porque había una calesita en la plaza. Al día siguiente nos levantamos para entrenar y nadie llegaba. Y no sabíamos qué estaba pasando. Luego llega el utilero, don Burgos, alías Kelembote y nos mandó a la p... ‘Mba’e piko la peipotava ko’ápe, ndapehói pekemba’e’ (que es lo que quieren aquí, por qué no van a dormir) nos dijo. Es que él estaba bien informado porque siempre escuchaba la radio. Esa época fue lo mejor para mí, el comienzo de algo maravilloso”.

vmiranda@abc.com.py

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