Olvidar o borrar de nuestra mente esa vieja historia de tener que devolver la pieza al río para cuidar la ecología, que como sabemos es muy lindo, pero que en la práctica no existe ni nadie cree, entonces, preferible es no hablar sobre el tema.
Lo recomendable así como están las cosas, en vez de hacerse tanta ilusión, soñar despierto, mejor es irse al supermercado o a la pescadería del barrio y elegir lo que uno quiere comer, y sin mucho esfuerzo y ahorrando una ponchada de dinero, pegarse el atracón de su vida.
Esa desgastada historia de querer salir de pesca y matar el vicio ya no funciona, y ustedes de seguro se preguntarán el porqué de esta sugerencia.
Primero, porque los miles de pescadores que deambulan por nuestros ríos ya acabaron con todos nuestros peces grandes y ahora están acabando con los pocos peces pequeños recién nacidos, que nada tienen que ver con nuestros problemas o necesidades.
Lo que diariamente pasa en estos escenarios no tiene nombre, y si les cuento que ahora en el río Monte Lindo, en el reciente mes de agosto, unos 300 pescadores profesionales, en tan solo 15 días, con redes de 4 a 5 centímetros, prohibidas por ley, sacaron miles de surubíes recién nacidos de aproximadamente un kilo, nadie me creerá y seguiré siendo un protestón más del montón.
Según mis apreciaciones, este cardumen nació hace tres meses cuando vino el primer repunte del río Paraguay, y ahora, aunque usted no me crea, ya tenemos nuevamente una gran variedad de peces con huevos a punto de desovar.
Y pensar que nuestra famosa veda pesquera es para el mes de noviembre.
Entiendo que en este tema poco o nada hemos cambiado, así que me ahorraré comentario, para que ustedes puedan seguir soñando felices.
(*) Poblador de Puerto Antequera.
