Romerito, que se ganó ese nombre en su época de jugador e ícono del fútbol paraguayo, fue el capitán de la selección juvenil que participó del Mundial de la categoría en 1979 en Japón y uno de los artífices del título de la Copa América ese mismo año.
Igualmente fue uno de los puntales del regreso de Paraguay a los mundiales absolutos, cuando en 1985 guió al combinado paraguayo a la cita ecuménica de México 86, luego de 28 largos años de ausencia en los primeros planos del fútbol de élite.
En el fútbol local integró los clubes de Luqueño y Olimpia, entre los más importantes, y supo codearse entre las grandes estrellas, del Cosmos de Nueva York, Barcelona de España y el Fluminense de Brasil.
Romerito recordó con ricas anécdotas el logro del título de la Copa América del 79. Mencionó cuando sustituyó a Hugo Talavera contra Brasil en Río de Janeiro, marcando el 2-2 definitivo, que llevó a la Albirroja a las finales que ganaron a la selección chilena.
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Julio César igualmente evocó a Roberto Cabañas, fallecido en enero de este año: “Era un guerrero en la cancha, tenía mucha personalidad. Su partida me afectó profundamente”, aseguró.
