Inolvidable 79 para el Decano

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El año 1979 será recordado por siempre por los seguidores franjeados, teniendo en cuenta que fue la única temporada en que el Decano ganó todo lo que jugó. Además del campeonato a nivel local, obtuvo por primera vez la Copa Libertadores, la Copa Intercontinental a nivel de clubes y la Interamericana. En el torneo casero superó nuevamente a Sol de América, en dos cotejos finales.

Después de la conquista de 1978, el presidente olimpista Osvaldo Domínguez Dibb tuvo la visión de contratar a un técnico joven y codicioso, como lo era el uruguayo Luis Cubilla, con “hambre de gloria” al igual que él y los integrantes del plantel decano. Completaron el cuerpo técnico de Cubilla sus compatriotas Aníbal “Maño” Ruiz como asistente y el preparador físico Hermes Huelmo, quienes con el paso del tiempo también escribirían sus propias historias en el fútbol local.

El viernes 5 de enero del 79, en Para Uno, fue presentado Cubilla a la plantilla franjeada y luego el plantel fue rumbo al parador Centu Cue (Villa Florida) para iniciar la pretemporada. Actividad inédita hasta ese momento para los equipos paraguayos, que estaban acostumbrados a realizar los preparativos previos a una competencia en el mismo club y a un solo turno.

Los fuertes trabajos físicos de base en la arena se realizaron a doble y hasta triple turno. Años después de la gesta del 79, Alicio Solalinde relataba: “a Centu Cue nos fuimos con nuestra caña de pescar y algunos compañeros hasta llevaron su rifle con la intención de ir de caza, pero nada de eso fue posible realizar. Luego de los exigentes trabajos solo queríamos ir a descansar”.

Para encarar la participación copera y el torneo local fue adquirido el defensor Roberto Paredes, de vuelta del Cruz Azul mexicano. Igualmente fueron contratados de River Plate los delanteros Adolfo Lazzarini y Eduardo Ortiz y el volante Domingo Samaniego, quien se rompió el menisco en el primer partido de Copa ante Sol de América y no pudo jugar más por el resto del año. Ortiz, con 28 conquistas, fue el jugador que más goles marcó en el hexacampeonato. Otro atacante, Mauro Céspedes, fue fichado del Sportivo Luqueño. Céspedes venía con el cartel de goleador y no defraudó, ya que fue el artillero olimpista del año, a nivel local.

El defensor Rubén “Toto” Giménez fue traído por Cubilla después de militar en Nacional de Montevideo y por último arribó el zaguero Domingo Benegas, procedente del Atlético Madrid de España, aunque con poca participación en el conjunto.

La mayoría del plantel que consiguió el cetro del 78 quedó en el club. Alcides Sosa, quien consideró que su ciclo en el Decano había llegado a su fin, se marchó al Deportivo Pereira de Colombia.

Igualmente abandonaron Olimpia Óscar Paulín, el volante Luis Martínez y Eligio Dávalos. El excerrista Pedro Alcides Bareiro, gran protagonista de la conquista del 78, fue operado de los meniscos de su rodilla izquierda y, si bien integró la plantilla para encarar la Libertadores, no pudo participar del torneo local. Bareiro a causa de esa lesión tuvo que abandonar la práctica del fútbol a fin de año. En el mes de agosto el centrodelantero Enrique Villalba fue transferido al Anderlecht de Bélgica.

El Decano, a raíz de su exitosa participación copera, jugó muchos encuentros con su equipo paralelo, debutando en uno de ellos Jorge Guasch y Rafael Bobadilla, dos jugadores que dejaron su huella en el club. El volante entonces de 18 años integró el cuadro en la final de la Libertadores ante Boca Juniors, en la Bombonera, cuando Olimpia dio la vuelta olímpica, y con el tiempo fue capitán del equipo. El “Rafagol” se estrenó en ese 79 con tan solo 15 años de edad pasando sin escalas de la división Cadete al plantel de primera. Ya en su debut ante Tembetary había marcado dos goles (perdió Olimpia, 4-3), avisando que una de sus virtudes sería la de embocar en el arco contrario. Bobadilla, con 21 goles anotados, fue el segundo goleador en aquella serie de seis títulos conseguidos al hilo.

El Decano, tras conquistar la Libertadores por primera vez en su historia y haber ganado el partido de ida por la Copa Intercontinental al Malmoe de Suecia, 1-0 (gol de Evaristo Isasi), en la misma ciudad sueca de Malmoe, encaró la final del torneo doméstico nuevamente frente a Sol de América, como en el 78. La victoria de 1-0, con tanto de Mauro Céspedes, y el empate, 0-0, en la revancha posibilitaron a los franjeados dar otra vuelta olímpica. La historia iba a continuar.

lirala@abc.com.py