El hallazgo fue realizado por la investigadora Romina Melissa González de Dos Santos, quien publicó los resultados en la revista científica Ecosistemas bajo el título “Primer registro de la medusa Craspedacusta sowerbii en una cantera de Paraguay”.
La especie identificada es Craspedacusta sowerbii, una medusa de agua dulce originaria del río Yangtsé, en Asia, que actualmente se encuentra distribuida en casi todos los continentes, excepto la Antártida.

¿Dónde se encontró la medusa?
La presencia de la medusa fue registrada en una cantera ubicada en Ypacaraí, que es un cuerpo de agua artificial generado tras la perforación accidental de una vena subterránea durante actividades de extracción de piedra en la década de 1970.
Durante los trabajos de campo, realizados desde kayaks, fueron colectados seis ejemplares en fase medusa con diámetros de entre uno y dos centímetros.
Según la publicación científica, este constituye el primer registro formal de la especie en Paraguay, llenando un vacío de información existente sobre la distribución de este organismo en Sudamérica.
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¿Cómo llegó la medusa a Paraguay?
La investigación señala que la vía más probable de introducción fue la actividad humana.
Debido a que la cantera no posee conexión directa con cursos de agua cercanos, los especialistas consideran que la especie pudo haber llegado adherida a equipos de buceo, embarcaciones pequeñas, boyas, trajes o accesorios utilizados previamente en otros ambientes donde la medusa ya estaba presente.
La capacidad de dispersión de la especie se debe a sus “podocistos”, que son estructuras resistentes que pueden permanecer adheridas a distintas superficies durante largos períodos hasta encontrar condiciones adecuadas para desarrollarse.

¿Representa un riesgo para las personas?
Tradicionalmente, Craspedacusta sowerbii fue considerada inofensiva para los seres humanos. Sin embargo, investigaciones recientes indican que produce toxinas y enzimas capaces de generar reacciones inflamatorias.
El artículo menciona que existe al menos un caso clínico documentado de afectación cutánea en una persona, aunque sin consecuencias graves ni necesidad de hospitalización.
Los investigadores aclaran que aún no existen estudios locales que permitan determinar el impacto sanitario o ecológico de esta especie en Paraguay.
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Posibles efectos sobre los ecosistemas acuáticos
Los especialistas advierten que la proliferación de estas medusas puede alterar las cadenas alimentarias en ecosistemas acuáticos cerrados.
La especie se alimenta principalmente de zooplancton, como rotíferos y copépodos, y puede competir con las larvas de peces por los mismos recursos alimenticios, afectando potencialmente su crecimiento y supervivencia.
Por ello, el descubrimiento abre nuevas líneas de investigación sobre la dinámica de especies exóticas en ambientes acuáticos paraguayos y la necesidad de monitorear su expansión.
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Mitos, teorías y comentarios
En los comentarios hechos a la publicación en redes sociales, los lugareños relataron que 10 o 15 años ellos saben de la presencia de esta especie en Ypacaraí, aunque desconocían detalles científicos sobre ella.
Algunos señalaron que también se suelen observar peces de colores que no son muy típicos en Paraguay. Otros dicen que popularmente corre la voz de que una persona introdujo a varias especies en la cantera de Ypacaraí hace varios años, pero hasta el momento se desconoce con certeza cómo se dio la llegada de estas medusas en un una laguna cerrada como la de la cantera de Ypacaraí.
