Nuevo sistema, mismo campeón

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En la temporada 1982, delegados de la mayoría de los clubes de la división de Honor lograron que el campeonato oficial volviese a su antigua fase de tres ruedas corridas, argumentando que el sistema de jugar dos torneos cortos y que la final jugaran los ganadores de cada uno de ellos era beneficioso para Olimpia. Con otro sistema, igual el Decano fue monarca, por quinta vez consecutiva.

La entonces Liga Paraguaya de Fútbol, que era presidida por el doctor Nicolás Leoz, tomó la determinación de organizar nuevamente un campeonato de puntos corridos y compuesto de tres ruedas. La última vez que se utilizó ese sistema fue en 1977, cuando Cerro Porteño dio la vuelta olímpica.

El año empezó para el Decano con el regreso al club del entrenador uruguayo Luis Cubilla, uno de los héroes de la gesta del 79. El “Negro” volvía a la institución decana luego de estar ausente en dos temporadas. Acompañaban nuevamente a Cubilla, como en 1979, Aníbal “Maño” Ruiz como asistente y el preparador físico Hermes Huelmo.

El presidente franjeado, Osvaldo Domínguez Dibb, tenía dos objetivos para esa temporada. Uno de ellos era arribar nuevamente a otra final de Copa Libertadores y si es posible ganarla de nuevo, y el segundo fue lograr otro campeonato local y así alcanzar por segunda vez un pentacampeonato para el Decano, ya que el anterior y el único hasta ese momento se había conseguido entre 1956 y 1960, bajo la batuta del “Gran Capitán”, Aurelio González.

La final de la Libertadores estuvo a tres minutos de distancia de los franjeados, teniendo en cuenta que en el último partido de la fase semifinal (compuesta por tres equipos) jugada en el estadio Nacional de Santiago de Chile ante Cobreloa, el Decano cayó por 1-0, con un gol convertido sobre los 42 minutos de la complementaria. El empate le iba a dar al Decano el pase a la instancia decisiva.

El segundo propósito fue alcanzado, tras un duro mano a mano entre Olimpia y Nacional, que se prolongó hasta la última fecha del campeonato. El Decano se adjudicó el título de campeón al sumar 31 puntos, mientras que La Academia alcanzó 29 unidades al final de la temporada.

En el plantel franjeado se seguía extrañando el fútbol mágico de Luisito Torres y para paliar en parte esa ausencia fue contratado a principio de año al volante por derecha uruguayo Víctor Púa, proveniente del Defensor Sporting Club del fútbol charrúa. Justamente, el Púa luego de abandonar el fútbol activo llegó a ser entrenador de la selección uruguaya en varias Copas América y en el Mundial de Corea-Japón del 2002.

El zaguero central Flaminio Sosa luego de conquistar el tetracampeonato en 1981, anunció que abandonaba el fútbol y para cubrir ese puesto fue contratado el defensor Juan Anastacio Caballero, quien venía de Sol de América, luego de empezar su carrera en el Atlético Tembetary.

La directiva franjeada igualmente apostó por la capacidad goleadora del centrodelantero Osvaldo Pangrazio, quien en la temporada de 1981 anotó varios tantos importantes para Guaraní. El entonces futuro doctor respondió con goles a esa oportunidad, siendo el artillero de Olimpia de la temporada al marcar ocho tantos.

Los delanteros Víctor Hugo Ferreira, comprado de Sport Colombia, y el argentino Jorge Daniel Ferreira también aportaron para la conquista franjeada.

Igualmente regresó al club Amado Torres, un delantero salido de la cantera franjeada y que participó con suceso en la temporada de 1981 jugando para Resistencia.

El delantero Pedro Fernández, quien en el ’81 demostró en el conjunto Decano que era un temible goleador si es que le daban continuidad, dejó el club, considerando que no encajaba en los planes del entrenador Luis Cubilla. Fernández encontró su lugar en River Plate y fue el artillero absoluto del año ’82 con 11 tantos convertidos.

Al término de la primera rueda del campeonato oficial, Nacional terminó puntero e invicto sumando 13 puntos, seguido por Olimpia con 12.

En la segunda rueda, el Decano alcanzó la cima y concluyó junto a Nacional y River Plate puntero con 24 unidades y se presagiaba una tercera rueda muy disputada.

Sin embargo, los franjeados la hicieron fácil logrando en los tramos finales de la etapa decisiva tres victorias fundamentales. Primero frente a los riveristas, 2-0 (doblete de Osvaldo Pangrazio), luego ante La Academia, 3-0, con otros dos tantos de Pangrazio y el otro de Eduardo Ortiz, y en el último partido contra Sol de América, 1-0, con gol de Hugo Talavera, para festejar su quinto título al hilo.