Pepe Cardozo tocó el timbre justo

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Dos decisiones fundamentales adoptó José Cardozo para lograr que Olimpia plasmara en la cancha una fisonomía sustancialmente diferente con respecto al partido anterior ante Sol de América que significó su vuelta por tercera vez en el club.

En primer lugar, modificó la figura táctica y en segundo término, ubicó a los jugadores adecuados potenciando el material humano disponible y, consecuentemente, aumentando considerablemente su caudal futbolístico.

Analicemos ambos aspectos. Arrancó con línea de tres en el fondo, dos carrileros, dos volantes centrales, un enganche y dos en punta, en el cotejo anterior. Ahora apostó a la línea de cuatro con Silva-Candia-Meza y Montiel. Una primera línea de tres volantes cuya prioridad es la recuperación del balón. En esa tesitura están Aranda-Caballero y Ortiz. Es suficiente defender con siete habrá pensado Pepe Cardozo. Bien pensado. Esta situación le generó a su vez dos cosas. Libertad de acción para que Juan Manuel Salgueiro tenga como prioridad generar ideas y haga jugar al equipo. En segundo término, tuvo posesión de la pelota y esto le permitió trasladar el trámite del partido en terreno de Sportivo Carapeguá.

Arriba jugaron Biancucchi y Fredy Bareiro. Es la dupla ideal. La habilidad y velocidad del primero para desequilibrar el fondo rival y Bareiro para empujar dentro del arco adversario. Ambos delanteros, por rasgo, perfil futbolístico, constituyen la complementación eficaz para cualquier equipo que se precie de ambicioso.

Por lo demás, las inclusiones de Maximiliano Biancucchi y Eduardo Aranda, fueron oportunas. En condiciones normales no pueden estar en el banco.

Quizás Sportivo Carapeguá no sea un parámetro válido para medir el verdadero potencial de Olimpia.

Pero esa cuestión es en primer lugar problema de Carapeguá. En segundo término, Olimpia dejó trasuntado una actitud diferente. Presiona en toda la cancha. Ahoga al rival en su propio terreno. Es solidario. Los esfuerzos están bien distribuidos.

Se puede hablar de un nuevo equipo con una propuesta diferente.

Celso Ayala adquirió un libro de logaritmos muy complicado. Tiene mucho trabajo por delante. Faltan ajustar muchas cosas, incluida la parte física. La pregunta: ¿Habrá tiempo?