Primera copa de Olimpia

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Fue hace 35 años. El viernes 27 de julio de 1979, el club Olimpia y el fútbol paraguayo se conmovían al lograr el Decano su primera Copa Libertadores. Luego de empatar 0-0 ante el Boca Juniors argentino, en la mítica “Bombonera”, los franjeados dieron la vuelta olímpica.

Fue una gesta histórica para todo el fútbol paraguayo, lograda gracias a la visión del presidente franjeado, Osvaldo Domínguez Dibb, de un cuerpo técnico liderado por el uruguayo Luis Cubilla y un plantel sediento de gloria. El entrenador uruguayo, que tuvo como asistente a Aníbal “Maño” Ruiz y como preparador físico a Hermes Huelmo, impresionó al grupo en su presentación al destacar: “Vengo para ganar la Copa”, dando a entender que el grupo estaba para grandes logros y que solo necesitaban confiar en ellos mismos.

Quedó la base del plantel que ganó el campeonato de 1978, bajo la batuta de Carlos Sanabria, y arribaron en calidad de refuerzos seis jugadores. El uruguayo Rubén “Toto” Giménez, Roberto Paredes, quien estaba de vuelta luego de militar en el Cruz Azul mexicano, los riveristas Eduardo Ortiz y Domingo Samaniego, que tuvo la desgracia de lesionarse gravemente en su rodilla izquierda en el primer partido copero ante Sol de América y fue resta por toda la competencia. Igualmente, llegaron el argentino nacionalizado paraguayo Adolfo Lazzarini y el atacante Mauro Céspedes, del Sportivo Luqueño.

El camino al título tuvo dos momentos dramáticos. La primera situación complicada se dio en la victoria olimpista de 2-0 ante el Jorge Wilstermann, en Cochabamba, cuando el público boliviano invadió la cancha a los 33 minutos de la segunda etapa, disconforme con la actuación del árbitro brasileño José Wright. Los jugadores franjeados pudieron sortear a duras penas a los furiosos seguidores (hubo varias cabezas rotas) y el partido fue suspendido, otorgando la Confederación Sudamericana los dos puntos al Decano. La segunda ocurrió en el partido jugado en Asunción entre Sol de América y el Bolívar, cuando el conjunto local remontó por dos veces un marcador adverso, empatando finalmente 2-2 (goles de Pedro Farías y Alberto Salinas) dándole una tremenda mano al Olimpia. El conjunto boliviano ganaba a los solenses hasta promediar la segunda etapa por 2-1 y conseguía su clasificación a las semifinales. Sin embargo, sobre los 66 minutos, el “Beto” Salinas lograba la igualdad definitiva, dejando la definición para el último partido que debía jugarse entre Olimpia y Bolívar, en el Defensores. Fue goleada de los franjeados por 3-0, y se instalaban así por segunda vez a una final de la Copa Libertadores (la primera fue en 1960, claudicando ante Peñarol de Uruguay).

Olimpia arribó a la definición ante los boquenses casi sin inconvenientes luego de superar en las semifinales al Palestino de Chile y Guaraní de Campinas, Brasil.

Los partidos finales ante los boquenses fueron dos verdaderas “guerras”. En Asunción, en el partido de ida, hubo varios cruces fuertes de parte de Carlos Kiese y compañía y los visitantes, que prometieron venganza en la revancha. En el Defensores del Chaco, ante unos 50.000 espectadores, el Decano triunfó por 2-0, con tantos de Osvaldo Aquino y el uruguayo Miguel Ángel Piazza, de un zurdazo de tiro libre, de casi 30 metros, que se desvió en una naranja, engañando al arquero argentino Hugo Orlando Gatti, para convertirse en el definitivo segundo tanto local. En la revancha, en un partido nuevamente “picado”, fueron expulsados Roberto Paredes y Carlos Kiese (Olimpia) y Rubén Suñé y Jorge Benítez (Boca Juniors) y el clima se volvió más hostil todavía, tanto dentro de la cancha como en las tribunas. Los olimpistas aguantaron estoicamente los ataques locales, a ningún jugador le temblaron las piernas y lograron el empate de 0-0 para dar la vuelta olímpica en la casi inexpugnable “Bombonera. Ocurrió hace 35 años, cuando el viejo Olimpia irrumpió por primera vez, triunfante, en el firmamento del fútbol sudamericano.