El presente. “Contento por estar en un club grande. Cuando llegué, la situación no era tan buena y tuve la posibilidad de vivir las dos caras en poco tiempo. Desde el Colo-Colo que no le podía ganar a casi nadie, hasta el equipo campeón”.
Con un técnico joven (Héctor Tapia, 36). “Es más joven que yo. Un estilo Gustavo Morínigo en Nacional, con la diferencia de que Gustavo prácticamente pasó de la cancha al banquillo; Tito hizo un poco más de carrera, en inferiores, y fue ayudante de Gustavo Benítez”.
Para rato. “Mucho pasa por la motivación personal. Medir de aquí a uno, dos años cómo estaré, no lo sé, porque en realidad hasta ahora me fue bastante bien”.
Materia pendiente. “Pelear la Libertadores. Para eso se tiene que cumplir un requisito importante que es mi renovación. Mi contrato termina en diciembre, pero está avanzada la negociación”.
La selección. “Es difícil volver a encontrar un grupo como el que teníamos. Llevó mucho trabajo, principalmente ese grupo del ‘Tata’ (Gerardo Martino), que fue al que quizás se lo ve más reciente y exitoso dentro de todo lo que me ha tocado vivir”.
Dispuesto a colaborar. “La selección todavía no es un punto final. Dependerá mucho de lo que el entrenador quiera. Si puedo aportar de alguna manera, lo haré, donde sea, no necesariamente dentro de la cancha. Puedo dar muchas cosas y aparte jugar, porque todavía me siento bien, estoy jugando en buen nivel, no es cualquier club donde estoy”.
Recambio. “La renovación seguramente se dará naturalmente, tampoco hay que forzar demasiado, no tenemos por qué apresurarnos”.
Fuera del Mundial. “Eliminarse de por sí es doloroso. Escuchar comentarios de tanta gente que dice cada barbaridad y esa gente no sabe lo que es jugar, estar en un Mundial y perderse la oportunidad de ir a otro”.
Con poco se logró mucho. “La selección clasificó a cuatro mundiales seguidos y nadie valora eso, teniendo tan poco, porque nosotros no tenemos lo que tiene Colombia, Chile, Brasil, Ecuador, Argentina. No tenemos la cantidad de jugadores que ellos tienen en Europa, el presupuesto que tienen, la organización. No estamos ni cerca y clasificamos a cuatro mundiales”.
Un golpe de efecto. “Ojalá podamos estar en Rusia, pero si no hacemos bien las cosas y volvemos a caer en los errores, vamos a terminar sufriendo”.
El motivo del fallido paso. “Con análisis frío y tranquilo se verá que se hizo un sacrificio enorme. Espero que todos nos pongamos las pilas para volver a un Mundial”.
Error puntual. “Hay muchas cosas. Hubo un proceso de cambio que se quiso acelerar y no era lo más prudente. Era cambiar un estilo por otro muy rápidamente. Los jugadores que tenemos hoy en día son buenos, pero hay que formar un grupo, no verlos de una manera de decir este es bueno, aquel es bueno, traerlos, juntarlos, meterlos a la cancha”.
Tras colgar los guantes. “No tengo nada planificado. No me gustaría ser entrenador. Hay otras maneras quizás de seguir ligado al fútbol.
¿Pensabas llegar al sitio en el que estás? “Noo, uno piensa en jugar nomás”.
La profesión. “Lleva muchísimo sacrificio. Por ejemplo me acuerdo de Federico Alegre, el utilero de Sol, la familia de don Aquino, estuvimos tres años debajo de las graderías viviendo y conviviendo con ellos. La gente no sabe, ve las cosas positivas nomás, dice que pasa bien (el futbolista), que tiene esto, aquello y no ve todo lo que pasaste para llegar”.
