"Taladro" Irala jugará en el cielo

Le llamaban "El Taladro" por la pasmosa facilidad que tenía para perforar las defensas contrarias y llegar al gol.

Tuvo un comienzo rutilante, allá por la segunda mitad de los años 60, cuando la generación conocida como la de "El Ciclón arrasa" de los setenta comenzaba a perfilarse, de la mano de formadores de la talla de Luis Benítez Chilavert, Modesto Bría, Egidio Landolfi y Sinforiano García. ¡Cómo no iba a producir jugadores la cantera de Cerro Porteño con semejantes profesores…!
Severiano Irala formó parte de una camada de futbolistas que en 1967 comenzaron a aparecer en primera división: el primero de ellos fue Adalberto Escobar, luego le siguieron Enciso, Santamaría y, a finales del año, Saturnino Arrúa. En 1968 el equipo ya toma forma definitiva. Con la llegada de Valentín Mendoza y Gavilán queda estructurada la defensa con Villanueva en el arco. En el medio están Osorio, Miranda y Arrúa. Y adelante, Miguel Ángel Sosa, Celino Mora y Severiano Irala, que se consagra marcando goles decisivos y espectaculares, como los dos que le hizo a Guaraní al que le ganó el vicecampeonato.   

Pero el año en que Irala brilló de manera deslumbrante fue el de 1969, empezando por una sensacional campaña en la Copa Libertadores, enfrentando a Olimpia y a los bolivianos Bolívar y Litoral. Uno de los encuentros más recordados de la Copa Libertadores fue el del 31 de enero de 1969, en cancha de Olimpia, cuando el juvenil equipo cerrista denominado "los caras sucias" superó 4-1 al campeón del año anterior que tuvo, entre los motivos para hacerlo inolvidable, la jocosa e irrespetuosa acción de Miguel Ángel Sosa, que festejó su gol sentándose sobre la pelota, frente a Laterza, cuando se reanudó el juego. Hoy hubiera sido suspendido quien sabe por cuánto tiempo, pero aquello fue solo una anécdota.   

Ese día "Taladro" hizo los dos primeros goles del año. Haría muchos más, y ese fue también el tiempo en que Aurelio González lo llamó a la selección nacional y se convirtió en uno de los poquísimos futbolistas que marcaron un gol en su debut. Pero no fue un debut cualquiera: fue 1-1 frente a Argentina, en Rosario, la noche del 19 de marzo. Unos días después, volvieron a empatar por el mismo marcador, en Sajonia, y otra vez le tocó anotar a Severiano Irala. En total jugó 8 partidos en la selección y anotó los dos goles ya señalados.   

En Cerro Porteño fue campeón en 1970, formando parte de un equipo que trascendió la historia y que llegaría a la casi perfección en los años siguientes. Perdió por un punto el torneo del 71, pero ganó sin parar los de 1972, 1973 y 1974, los últimos ya sin el concurso del "Taladro", que fue de los primeros en ser tentados por el fútbol español. Fue buscado por el Barcelona, pero Arthur Boggossian, el empresario de moda en aquellos tiempos, no pudo cerrar el negocio, pese a la intermediación de Eulogio Martínez, y se fue a un club de la zona de Sevilla. Desde allí peregrinó por varios clubes del exterior hasta que regresó al país, jugó un breve lapso en la vereda de enfrente y se retiró.   

Hoy ya forma parte de la galaxia de súper estrellas del fútbol paraguayo que moran en la eternidad y perviven en la mente y en el corazón de cuantos se solazaron y se alegraron con sus diabluras peloteras.

Hoy que ya no está será una de las estrellas rutilantes que brillarán en el firmamento centenario del Ciclón, junto a tantos otros que, como el "Taladro" Irala, construyeron la grandeza del club más popular de la república.
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